«Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» (Juan 8: 32).

Cuando se construyó una nueva área para las jirafas en el zoo, se aplicó dicho descubrimiento. Para evitar que las jirafas vagaran por todas partes, sus cuidadores las situaron sobre una plataforma. Su miedo natural a las escaleras las confinó a modo de prisión.
Hubo otro descubrimiento parecido relacionado con los osos. Los científicos observaron que los osos no podían trepar ni siquiera una pequeña valla si esta estaba situada al final de una pendiente o una rampa. Una vez más, utilizaron esta información para mantener a los animales enjaulados.
Interesante, ¿verdad? Pues no te rías demasiado alto. En cierto modo, nosotros también estamos viviendo en un zoo. Satanás lleva estudiando a los humanos durante seis mil años. Observa nuestros hábitos; sabe qué cereales desayunamos por la mañana, sabe cuál es nuestro sabor de goma de mascar favorito. Aprende todo cuanto puede acerca de lo que nos gusta y lo que no, acerca de aquello que disfrutamos y de nuestros miedos, y utiliza esa información para controlarnos, para asegurarse de que continuemos pecando. Satanás se aprovecha de nuestras debilidades para mantenernos atrapados en su zoo.
Lo último que quiere es que descubras la verdad, porque entonces serías libre. Satanás no quiere que sepas que Jesús es tu vía de escape. Pero, aún va más allá. A diferencia de la jirafa o el oso, que no pueden cambiar su naturaleza, está en tu mano permitir que el Creador restaure de nuevo en ti la naturaleza que planeó originalmente que tuvieras. ¿No te alegras de conocer la verdad? ¿Estás agradecido a Jesús por haberte liberado?
Tomado de: Lecturas devocionales para Menores 2014
“En la cima”
Por: Kay D. Rizzo