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«Con mi Dios puedo escalar cualquier muro» (2 Samuel 22: 30, NTV)

Muchos de nosotros somos más fuertes de lo que imaginamos. Tenemos una fortaleza interior que se manifiesta cuando hay problemas. Nuestra voluntad es más importante que la habilidad. Por ejemplo: dos hombres están trabajando en el arreglo de un auto. Mientras uno está debajo, el gato falla y el auto se cae. De repente, su compañero se encuentra levantando él solo el auto para rescatar a su amigo de morir aplastado. ¿De dónde sacó la fuerza?
Seguramente estás al tanto de cuáles son las fortalezas y debilidades que se manifiestan en tu día a día. Sabes cuán alto puedes saltar, cuán rápido eres capaz de correr o cuán valiente te sientes. Aunque también hay momentos en los que sientes que ya no tienes energías, estás asustado, solo y tu fortaleza interior pareciera haberse evaporado. Es precisamente ahí cuando más poder tienes; es en ese momento, cuando más débil te sientes, que Jesús puede darte la mayor de las fuerzas.
Cuando pides fortaleza a Dios. No hay muro que no puedas escalar, ni problema que no puedas resolver, no hay enemigo tan fuerte que no puedas vencer. Con Jesús a tu lado, esposible alcanzar tus metas, tus sueños pueden hacerse realidad y puedes superar cualquier temor. Así que no tengas miedo al futuro. Anímate a vivir este nuevo año. Prepárate para dar el salto hacia el emocionante mundo de mañana. Nada puede detenerlos a ti y a Cristo. Sigue adelante, da todo de ti. Ve en busca de tus sueños.
Tomado de:
Lecturas devocionales
para Menores 2014
“En la cima”
Por: Kay D. Rizzo