«Por tanto, no durmamos como los demás, sino vigilemos y seamos sobrios». 1 Tesalonicenses 5:6
Según los especialistas, gran parte de los accidentes de tráfico ocurren cuando el conductor está cerca de llegar a su casa. Después de recorrer un largo camino, tal vez de dos, tres o cuatro horas, cuando ya está cerca de su residencia, generalmente se relaja y disminuye su nivel de atención. En otros casos, es vencido por el sueño y el cansancio. ¿Alguna vez enfrentaste esta situación?
Así como ocurre con el tráfico, todo cristiano corre el riesgo de relajarse y “bajar la guardia” en su viaje hacia el cielo. Por esta razón, en varios textos de la Biblia se nos invita a mantener una constante vigilancia. Jesús dijo: «Velen y oren, para que no entren en tentación» (Mateo 26:41). El apóstol Pablo también aconsejó: «Velen, estén firmes en la fe» (1 Corintios 16:13).
Velar significa “prestar atención, mantenerse despierto, estar alerta todo el tiempo”. Es un elemento tan esencial para la vida cristiana como la oración. Elena G. de White escribió: «Satanás observa ansiosamente para hallar desprevenidos a los cristianos. ¡Oh, si los seguidores de Cristo recordaran que la eterna vigilancia es el precio de la vida eterna!» (Alza tus ojos, p. 198).
Varias veces, Jesús trató el tema de la vigilancia espiritual. En la parábola de los dos siervos (Mateo 24:45-51), por ejemplo, contrastó el comportamiento del buen siervo, que en la ausencia de su señor trató de cumplir todo lo que le había sido ordenado, con el del siervo malo, que vivió como si el señor nunca fuera a regresar. Vigilancia aquí significa obediencia, ser como el Señor quiere encontrarnos cuando regrese a la Tierra.
En tu caminar cristiano, no dejes de leer la Biblia, orar e ir a la iglesia (Hebreos 10:25). Y, mientras esperas el regreso de Jesús, procura trabajar para él. ¡Produce frutos en tu ministerio! La palabra “almendro”, en hebreo (shaqed), tiene la misma raíz que el término “vigilante”. El almendro es el primer árbol en despertar del “sueño de invierno” y florecer. Es como si vigilara la llegada de la primavera. Así es como Dios quiere ver a los jóvenes de hoy: despiertos y activos, en plena comunión y acción.
Mantente “despierto” en este día. Produce frutos para el Señor. Solo un poco más y llegaremos al hogar.
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González
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