jueves , 11 junio 2026
Lección E. Sabática 2026

Ver a Jesús

 

 

Ver a Jesús

¿Has deseado alguna vez ver a Jesús cuando estabas desanimado? He aquí la experiencia de alguien que tuvo ese privilegio.

«Me veía sentada con profunda desesperación; con el rostro oculto entre las manos, reflexionaba así: Si Jesús estuviera en la tierra, iría a postrarme a sus pies y le manifestaría cuánto sufro. No me rechazaría. Tendría misericordia de mí, y por siempre le amaría y serviría. En aquel momento se abrió la puerta y entró un personaje de aspecto y porte hermoso. Me miró con compasión y dijo: «¿Deseas ver a Jesús? Está aquí, y puedes verlo si quieres. Toma cuanto tengas y sígueme».

»Escuché esas palabras con gozo indecible y alegremente reconocí cuanto poseía, todas las cosas que apreciaba, y seguí a mi guía. Me condujo por una escalera escarpada y de apariencia frágil. Cuando empecé a subir los peldaños, me advirtió la guía de que mantuviera la vista hacia arriba, para que no me dieran vértigos y cayera. Muchos otros que trepaban por la escalinata caían antes de llegar a la cima.

»Finalmente llegamos al último peldaño y nos detuvimos ante una puerta. Allí el guía me indicó que dejara cuanto había traído conmigo. Lo depuse todo alegremente. Entonces el guía abrió la puerta, y me mandó a entrar. En un momento estuve delante de Jesús. No había error, pues aquella hermosa figura, aquella expresión de benevolencia y majestad, no podía ser de otro. Cuando su mirada se posó sobre mí, supe en seguida que comprendía todas las dificultades de mi vida y todos mis íntimos pensamientos y emociones.

»Traté de ocultarme de su mirada, pues me sentí incapaz de resistirla, pero él se me acercó sonriente, y posando su mano sobre mi cabeza, dijo: “No temas”. El dulce sonido de su voz hizo vibrar mi corazón con una dicha que no había experimentado hasta entonces. Yo estaba muy gozosa para pronunciar una palabra, y así fue que, profundamente conmovida, caí postrada a sus pies. Mientras que allí yacía impedida, pasó ante mi vista escenas de gloria y belleza, y me pareció haber alcanzado la salvación y la paz del cielo. Por último, cuando recobré mis fuerzas me levanté. Todavía me miraban los amorosos ojos de Jesús, cuya sonrisa inundaba de alegría mi alma. Su presencia despertaba en mí santa veneración e inefable amor. […]

»Este sueño me infundió esperanza [y] fe […] y en mi alma alboreó la hermosa sencillez de la confianza en Dios» (Elena G. de White, Primeros escritos, págs. 110, 111).

En medio de los reveses de la vida, debemos centrarnos en Jesús y en lo que él nos revela acerca de cuánto nos ama Dios.

¿Qué esperanza puedes extraer de lo que está escrito en Romanos 8: 18 y 28?

2do. Trimestre 2026 «CRECIENDO EN NUESTRA REALCION CON DIOS»
Lección 11 «CONTRATIEMPOS»
Colaboradores: Esmerlda Bermudes y Karla González

Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com

Matinales relacionados

El camino a emaús

    El camino a emaús Habían sido semanas muy duras para...

Trabajo

    Trabajo Cuando pensamos en personajes bíblicos que experimentaron reveses, Job...

Recuperar

    Recuperar Imagina a la multitud en la orilla del Mar...

Las tormentas de la vida

    Las tormentas de la vida Jesús había hablado durante todo...