martes , 9 junio 2026
Lección E. Sabática 2026

Recuperar

 

 

Recuperar

Imagina a la multitud en la orilla del Mar de Galilea. Esperan el regreso de Jesús desde la primera hora de la mañana y se apiñan en torno a él cuando baja de la barca para seguirlo luego hasta la aldea de Capernaúm. De pronto, aparece Jairo, jefe de la sinagoga, y ruega a Jesús que sano a su hija.

Entre la multitud se encuentra una mujer que está enferma desde hace muchos años. Había gastado todo su dinero en médicos, pero «más bien le iba peor» ( Mar. 5: 26 ). Ha oído hablar de este gran Hombre de Galilea y, con esperanza en el corazón, reúne las pocas fuerzas que le quedan para salir de su casa aquella mañana y unirse a la multitud. A medida que se acerca a Jesús, la presión del gentío le resulta casi asfixiante. Y entonces, entre empujones, lo ve y dice para sí: «Si tan solo tocara su manto, quedaráé sana» ( Mar. 5: 28 ).

Lee Marcos 5: 21 al 34. ¿Qué sucedió y qué podemos aprender de ello?

Este incidente muestra el cuidado y la compasión de Jesús por los enfermos, los que están solos y quienes normalmente pasan inadvertidos en la multitud. Aquel día, muchos se acercaron a Jesús mientras iban a la deriva con la multitud, pero solo una persona se acercó al Maestro para recibir la bendición que tanto necesitaba. Sin embargo, no fue su toque lo que le permitió recuperar la salud, sino su fe ( mar. 5: 34 ). «El Salvador podía distinguir el toque de la fe del contacto casual de la muchadumbre desprevenida» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 317). El manto de Jesús no tenía ningún poder especial, sino que era la fe de la mujer y su decisión de acercarse a él lo que la curó.

En medio de su sufrimiento y angustia, aquella frágil mujer pudo haber permanecido en su lecho aquel día, pero buscó deliberada y esperanzadamente a Jesús para ser sanada. No le bastó con verlo de lejos, sino que se acercó a él.

Jesús nos invita a hacer lo mismo hoy. Dice: «Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré descanso. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma» ( Mat. 11: 28, 29 ).

¿Cómo demostró esta mujer tan necesitada la veracidad de lo dicho en Romanos 5: 3 al 5? ¿Cómo podría ocurrir esto en tu vida?

2do. Trimestre 2026 «CRECIENDO EN NUESTRA REALCION CON DIOS»
Lección 11 «CONTRATIEMPOS»
Colaboradores: Esmerlda Bermudes y Karla González

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