«Todos fallamos mucho» (Santiago 3: 2, NBV).
¿Cómo te sientes cuando algo no te sale bien? ¿Te frustras y crees que jamás lo vas a lograr? ¿Te consideras un fracasado? Hay mucha gente que se siente así en esas situaciones, pero ¿sabes qué? Las cosas que nos salen mal no tienen por qué hacernos sentir fracasados. De ellas podemos aprender, mejorar y finalmente tener éxito. Como le sucedió a un hombre muy importante de la historia llamado Abraham Lincoln.
Abraham Lincoln quiso estudiar Derecho en la universidad, pero no pudo porque no tenía dinero; luego se enamoró de una joven, pero cuando le pidió en matrimonio ella dijo que no; más adelante solicitó ser congresista dos veces, pero lo rechazaron; cuando a la tercera fue aceptado, duró un término en el cargo y no fue reelegido. Cuando se presentó para vicepresidente de Estados Unidos, perdió; y cuando luego quiso ser senador, volvió a perder. Y ¿sabes qué? Acabó siendo presidente de Estados Unidos. Los muchos fracasos fueron los que le enseñaron a tratar de hacer las cosas de una manera diferente: de una manera mejor.
Es inevitable que algunas cosas te salgan mal. No pasa nada por eso. Al contrario, eso te enseñará a hacerlas mejor la próxima vez. Los fracasos no son un fracaso, porque te enseñan valiosas lecciones.
www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
«HÉROES Y VILLANOS»
Por: RAÚL LOZANO
Colaboradores: Liseth Orduz y Claudia Escamilla
