«MIS CAMINOS Y MIS PENSAMIENTOS SON MÁS ALTOS QUE LOS DE USTEDES; ¡MÁS ALTOS QUE LOS CIELOS SOBRE LA TIERRA!» (ISAÍAS 55:9, NVI).
Para alcanzar el punto más alto de Roma necesitas dos cosas: piernas fuertes para subir una escalera interminable y autocontrol para resistir en un camino que se va haciendo cada vez más angosto.
El Vaticano es el país más pequeño del mundo. Allí se encuentra la Basílica de San Pedro, una inmensa iglesia.
En la cima de la basílica está la cúpula más alta del mundo. Su altura equivale a 50 pisos, y desde allí se tiene la vista más impresionante de la ciudad. Sin embargo, el recorrido que comienza como un paseo termina siendo un agotador ejercicio de superación. No por los 551 escalones cada vez más empinados, sino porque las ventanas se van haciendo escasas hasta desaparecer.
La inclinación natural de la cúpula te obliga a caminar de lado, y el tramo más angosto en los últimos pasos del final es aterrador.
Como última prueba, te enfrentas a una estrechísima escalera circular cuyo único apoyo es una gruesa cuerda que cuelga en el centro. Me encontré allí luchando contra mi claustrofobia. El problema es el gran caudal de turistas que suben la escalera y se detienen a tomar un poco de aire o descansar. Puedes permanecer varios minutos “atrapado” en la penumbra entre una masa de gente y las paredes.
Claro que, para quien llega hasta arriba, la vista es espectacular. ¡Tanto esfuerzo es recompensado! Y no podría ser diferente: perseverar hasta la cima trae consigo el premio de la conquista.
¿Sabías que recorremos un camino similar hacia el cielo? La Biblia advierte que el camino de la salvación es estrecho y desafiante. No porque Dios complique las cosas, sino porque Satanás facilita lo que no conviene.
Las tentaciones que el enemigo pone en el camino pueden distraernos de la conquista final. Ten cuidado con los sitios web incorrectos que arruinan una buena navegación. No te dejes engañar por música, películas y videojuegos que llenan la mente de tonterías.
¿Y qué decir de las novelas, los videoclips irreverentes y las series de terror? Este camino ancho no lleva a nada.
Vale la pena perseverar y seguir adelante, porque llegar a la cima será mejor que todo lo que hayamos superado en esta vida.
Cuenta con Jesús. Sube la escalera al cielo con la fuerza de saber lo que te espera detrás, por si necesitas un pequeño empujón para no detenerte.
¡Vamos! El camino hacia la vida eterna es el de allá arriba. Dios estará a tu lado todo el tiempo y también en el mejor de los viajes.
¡Nos vemos allá!
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
