Cuando Cristo y el cielo son los temas de meditación, la conversación dará evidencia del hecho. El lenguaje estará sazonado de gracia, y el que habla mostrará que ha estado educándose en la escuela del divino Maestro. El salmista dice: “Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí”. Salmos 119:30. El atesoró la Palabra de Dios. Esta halló entrada en su entendimiento, no para ser desatendida, sino para ser practicada en su vida…
Día tras día, hora tras hora, debe efectuarse en el interior un proceso vigoroso de abnegación y santificación, y las obras exteriores darán entonces testimonio de que Jesús mora en el corazón por la fe.
La santificación no cierra las avenidas del alma al saber, sino que acude para desarrollar la mente e inspirarle el deseo de investigar la verdad, como si fuera un tesoro oculto; y el conocimiento de la voluntad de Dios hace avanzar la obra de la santificación. Hay un cielo, y ¡cuán fervientemente deberíamos esforzarnos por llegar a él!
Os ruego a vosotros, estudiantes de nuestros colegios, que creáis en Jesús como vuestro Salvador. Creed que él está dispuesto a ayudaros por su gracia cuando acudís sinceramente a él. Debéis pelear la buena batalla de la fe. Debéis luchar por la corona de la vida. Esforzaos, porque la garra de Satanás está sobre vosotros y si no os libráis de él, seréis paralizados y arruinados. El enemigo está a derecha e izquierda, delante y detrás de vosotros, y debéis pisotearlo.
Esforzaos, porque hay una corona por conquistar. Esforzaos, porque si no ganáis la corona, perdéis todo en esta vida y en la futura. Esforzaos, pero con la fuerza de vuestro Salvador resucitado (Review and Herald, agosto 21, 1888).
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 14—LAS RELACIONES SOCIALES—CAP 145—
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
