lunes , 26 octubre 2026
Inicio La Oración Confiemos plenamente en que Dios escucha nuestras oraciones
La Oración

Confiemos plenamente en que Dios escucha nuestras oraciones

El pueblo de Dios debe avanzar con entendimiento. No debiera estar satisfecho hasta haber confesado todo pecado conocido; después de esto tienen el privilegio y el deber de creer que Jesús los acepta. No deben esperar que otros se abran paso a través de las tinieblas y obtengan la victoria para que ellos la disfruten. Ese gozo durará únicamente hasta que termine la reunión.

A Dios hay que servirle por principio y no por sentimiento. Ganad la victoria para vosotros mismos en la mañana y en la noche en vuestra propia familia. No permitáis que vuestros afanes diarios os impidan hacerlo. Tomad tiempo para orar, y al hacerlo, creed que os oye. Mezclad fe con vuestras oraciones. Puede ser que no todas las veces recibáis una respuesta inmediata, pero entonces es cuando la fe se pone a prueba. Sois probados para ver si confiaréis en Dios, si tenéis una fe viviente y estable: “Fiel es el que os llama, el cual también hará”. 1 Tesalonicenses 5:24. Recorred el paso angosto de la fe. Confiad en las promesas del Señor. Ese es el tiempo cuando se debe manifestar fe. Pero a menudo dejáis que los sentimientos os dirijan. Buscáis en vosotros algo de valor cuando no os sentís reconfortado por el Espíritu de Dios, y os desesperáis porque no podéis encontrarlo. No confiáis suficientemente en Jesús, en el amante Jesús. No dejáis que sus méritos sean todo. Lo mejor que vosotros podáis hacer no merecerá el favor de Dios. Son los méritos de Jesús los que os salvarán, es su sangre la que os limpiará. Pero vosotros debéis realizar esfuerzos. Debéis hacer lo que podáis de vuestra parte. Sed celosos y arrepentíos, y luego creed.—Testimonios para la Iglesia 1:156.

   “La oración es una parte fundamental del éxito en la ganancia
de almas”

Si los miembros de las iglesias pusieran a trabajar los poderes de la mente en esfuerzos bien dirigidos, en planes maduros, podrían hacer mucho más por Cristo de que lo que están haciendo ahora. Si avanzaran con oraciones sinceras, con mansedumbre y humildad de corazón, buscando impartir personalmente el conocimiento de la salvación, el mensaje alcanzaría a los habitantes de la tierra.— The Review and Herald, 11 de abril de 1893.

Tenemos que ir a Dios con fe y derramar nuestras súplicas ante él, creyendo que obrará en nuestro favor y en el de otros a quienes tratamos de salvar. Hemos de dedicar más tiempo a la oración ferviente.— Comentario Bíblico Adventista 3:1165.

Elegid diariamente otra y aun otra alma, buscando dirección de Dios, colocando todo delante de él en oración ferviente y obrando en sabiduría divina. Mientras hagáis esto, veréis que Dios otorgará el Espíritu Santo para convencer, y el poder de la verdad para convertir el alma.— El ministerio médico, 323, 324.

Recuerde que el éxito de la reprensión depende en gran medida del espíritu con que se la da. No descuide la oración ferviente para que pueda poseer una mente humilde, y los ángeles de Dios puedan ir delante de usted para obrar en los corazones que usted está tratando de alcanzar, con el fin de suavizarlos mediante impresiones celestiales, de modo que sus esfuerzos puedan dar resultados.— Testimonios para la Iglesia 2:49.

Si varios creyentes se reunieran en común acuerdo, con corazones apesadumbrados por las almas que perecen, y ofrecieran oraciones fervientes y sinceras, entonces verían los efectos.— The Review and Herald, 23 de agosto de 1892.

#LaOración
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

LA ORACIÓN
   CAPÍTULO 4- “LA ORACIÓN Y LA GANANCIA DE ALMAS”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Adriana Jiménez & América Lara

Matinales relacionados

La fe y la oración

                       ...

La fe y la oración

Parte 2 Solamente la sensación de la presencia de Dios puede desvanecer...

La fe y la oración

  Parte 1 La fe significa confiar en Dios, creer que nos...

Recibir para dar

Parte 4 Haced de la Palabra de Cristo vuestra seguridad. ¿No os...