¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 1 Corintios 6:19, 20.

“Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.
El hombre no puede hacer de sí mismo un templo, a menos que se valga de la cooperación de Dios. El Señor tampoco puede hacer nada si la voluntad humana no se une con la del Omnipotente. Siendo que Jesús es el principal obrero, el agente humano debe trabajar con él para que se pueda completar el edificio celestial. Todo el poder y la gloria pertenecen a Dios, mientras que toda la responsabilidad descansa en el agente humano. Dios no puede hacer nada sin la cooperación del creyente.
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Lecturas Devocionales Familiares 2021
«RECIBIRÉIS PODER»: PERSONA, PRESENCIA Y OBRA DEL ESPÍRITU SANTO»
Por: ELENA G. WHITE
Colaboradores: Misael Morillo & Rosita Almazo