El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Apocalipsis 21:7.
“Salgan de entre ellos y sepárense”, dice Dios Todopoderoso, “y yo los recibiré, y serán mis hijos e hijas” ¡Qué promesa maravillosa! Gracias a ella llegaremos a ser miembros de la familia real, herederos del reino celestial. Si una persona es honrada por alguno de los monarcas de la tierra, o llega a relacionarse con ellos, aparece en los periódicos del día siguiente y despierta la envidia de los que no se consideran tan afortunados. Pero aquí hay Uno que es rey sobre todo, el monarca del universo, el originador de toda cosa buena. El nos dice: “Yo los haré mis hijos y mis hijas; los uniré a mí; se convertirán en miembros de la familia real e hijos del Rey celestial”.
Y Pablo nos recuerda: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 2 Corintios 7:1. ¿Por qué no hacerlo teniendo tal aliciente, la oportunidad de convertirnos en hijos del Dios Altísimo y el privilegio de llamar Padre nuestro al Dios del cielo?.—The Review and Herald, 31 de mayo de 1870.
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Lecturas Devocionales Familiares 2021
«RECIBIRÉIS PODER»: «PERSONA, PRESENCIA Y OBRA DEL ESPÍRITU SANTO»
Por: ELENA G. WHITE
Colaboradores: Rosita Almazo & Lorenia Beltran