«Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece». 1 Pedro 1: 23, NVI

EN LA ESCRITURA se llama nacimiento al cambio de corazón por el cual somos hechos hijos de Dios. También es comparado con la germinación de la buena simiente plantada por el sembrador […]. Se obtienen así enseñanzas del mundo natural para ayudarnos a entender mejor las misteriosas verdades de la vida espiritual.
Toda la sabiduría e inteligencia de los seres humanos no puede dar vida ni siquiera al objeto más diminuto de la naturaleza. Únicamente por la vida que Dios mismo les ha dado pueden subsistir las plantas y los animales. Asimismo es solo mediante la vida de Dios como se engendra la vida espiritual en el corazón de las mujeres y los hombres.— El camino a Cristo, cap. 8, pp. 99-100.
Cuando la verdad llega a ser un principio permanente en nuestra vida, el alma renace, «no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre» (1 Ped 1: 23). Este nuevo nacimiento es el resultado de haber recibido a Cristo como la Palabra de Dios. Cuando las verdades divinas son impresas sobre el corazón por el Espíritu Santo, se despiertan nuevos sentimientos, y las energías hasta entonces latentes son despertadas para cooperar con Dios. — Los hechos de los apóstoles, cap. 51, p. 387.
La Palabra destruye la naturaleza terrenal y natural e imparte nueva vida en Cristo Jesús […]. Por el factor transformador de su gracia, la imagen de Dios se reproduce en el discípulo; viene a ser una nueva criatura. El amor reemplaza al odio y el corazón recibe la semejanza divina.— El Deseado de todas las gentes, cap. 41, p. 361.
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Devocional Vespertino Para 2021.
«La Fe por la cual vivo»
«LA PALABRA Y LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Martha González & Joaquín Maldonado
