jueves , 24 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2025

Un enemigo hizo esto

 

La enseñanza de esta parábola queda ilustrada en el propio trato de Dios con los hombres y los ángeles. Satanás es un engañador. Cuando él pecó en el cielo, aun los ángeles leales no discernieron plenamente su carácter. Esta es la razón por la cual Dios no destruyó en el acto a Satanás. Si lo hubiese hecho, los santos ángeles no hubieran percibido la justicia y el amor de Dios. Una duda acerca de la bondad de Dios habría sido una mala semilla productora de amargos frutos de pecado y dolor. Por lo tanto, el autor del mal fue dejado con vida hasta que desarrollase plenamente su carácter. A través de las largas edades, Dios ha soportado la angustia de contemplar la obra del mal, y otorgó el infinito Don del Calvario antes de permitir que alguien fuese engañado por las falsas interpretaciones del maligno; pues la cizaña no podía ser extirpada sin peligro de desarraigar también el grano precioso. ¿Y no seremos nosotros tan tolerantes para con nuestros semejantes como el Señor del cielo y de la tierra lo es con Satanás? (Palabras de vida del gran Maestro, p. 51).

Cristo… no nos ha encomendado la tarea de juzgar el carácter y los motivos. Él conoce demasiado bien nuestra naturaleza para confiarnos esta obra a nosotros. Si tratásemos de extirpar de la iglesia a aquellos que suponemos cristianos falsos, cometeríamos seguramente errores. A menudo consideramos sin esperanza a los mismos a quienes Cristo está atrayendo hacia sí. Si tuviéramos nosotros que tratar con estas almas de acuerdo con nuestro juicio imperfecto tal vez ello extinguiría su última esperanza. Muchos que se creen cristianos serán hallados faltos al fin. En el cielo habrá muchos de quienes sus prójimos suponían que nunca entrarían allí. El hombre juzga por la apariencia, pero Dios juzga el corazón. La cizaña y el trigo han de crecer juntamente hasta la cosecha; y la cosecha es el fin del tiempo de gracia.

Existe otra lección en las palabras del Salvador, una lección de maravillosa clemencia y tierno amor. Así como la cizaña tiene sus raíces estrechamente entrelazadas con las del buen grano, los falsos cristianos en la iglesia pueden estar estrechamente unidos con los verdaderos discípulos. El verdadero carácter de estos fingidos creyentes no es plenamente manifiesto. Si se los separase de la iglesia, se haría tropezar a otros que, de no mediar esto, habrían permanecido firmes (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 50, 51).

Debemos cuidarnos de dar rienda suelta a un espíritu de fanatismo e intolerancia. No debemos permanecer apartados de otros, con un espíritu que parece decir: “No te acerques a mí, porque soy más santo que tú”. No debemos encerrarnos en nosotros mismos, lejos de nuestros semejantes, sino que debemos tratar de impartirles la preciosa verdad que ha santificado nuestros corazones…

Pero… deberíamos estar firmemente arraigados en la convicción de que en todo lo que en cualquier sentido se desvíe de la verdad y la justicia en nuestra asociación y compañía con los hombres, no nos puede beneficiar y deshonra grandemente a Dios (En los lugares celestiales, p. 312).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2025 «EL AMOR DE DIOS Y SU JUSTICIA»
Lección 9: «EL CONFLICTO CÒSMICO»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

Matinales relacionados

Para estudiar y meditar

  En los lugares celestiales, “La demanda del Padre celestial”, 1o de...

Un buen final

  El carácter santo de Josué no ostentaba mancha alguna. Era un...

Los peligros de la idolatría

  Por indicación de Josué, se había traído el arca de Silo....

Libres para servir

  La fortaleza de un ejército se mide mayormente por la eficiencia...