«Un camino más excelente»
Estoy velando y esperando el regreso del Señor. No solamente tengo que esperar, velar y orar sino que también debo trabajar con la mayor diligencia. Todas las acciones de nuestra vida, nuestras transacciones comerciales con nuestros prójimos, deben ser regidas por la ley de Dios, y bajo ninguna circunstancia debemos apartarnos de la verdad y la justicia en nuestro trato con los demás. El Señor no tolerará los pecados de ningún hombre que agravie a su prójimo. Con los rostros vueltos hacia el cielo, elevando nuestras peticiones a Dios, desarrollando un amor desinteresado por nuestros prójimos a causa de nuestro supremo amor a Cristo Jesús, quien los compró con su propia sangre, es como nos elevamos por encima de las tentaciones más gravosas y sutiles. En la humilde dependencia de Dios están nuestra seguridad y poder. “Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza”. Véase Salmos 62:5; 43:5…
En todas las circunstancias debemos tratar a aquellos con quienes nos relacionamos, que son de condición humilde, con gran deferencia y respeto, porque tienen muy poco de lo que hace feliz la vida, y porque necesitan ayuda. Las almas son demasiado preciosas como para ser tratadas en forma descuidada. Son la posesión adquirida de Dios. Aquellos a quienes pasamos por alto como inferiores. el Señor los colocará en posiciones elevadas si confían en él.
La gracia de Dios alcanza a los hombres tales como son, y actúa como agente educador usando todos los principios de los cuales depende una educación multifacética. La influencia constante de la gracia de Dios adiestra al alma de acuerdo con los métodos de Cristo, obrando sobre cada pasión impetuosa, sobre todo rasgo de carácter defectuoso, mediante la influencia modeladora del Espíritu de Cristo, hasta que un nuevo poder motivador llegue a ser impulsado por el Espíritu Santo de Dios, de acuerdo a la semejanza del modelo divino.
Nunca olvide que los pensamientos se traducen en acciones. Las acciones repetidas forman los hábitos, y los hábitos forman el carácter. Por lo tanto, si se presta atención a las cosas pequeñas no hay razón para temer que las cosas grandes lleguen a mancharse y corromperse.
La Biblia debe ser la regla de conducta de la vida. Resulta pasmoso a los ojos del universo que los hombres que enseñan la Palabra no siempre practiquen la verdad. Pocos comprenden qué significa ser completos en Cristo Jesús, la voluntad revelada de Dios. Su Palabra no resulta deshonrada cuando se la introduce en la vida práctica para formar hábitos que desarrollarán el carácter (Alza tus ojos, 16 de marzo, p. 87).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
3er. Trimestre 2026 «PRIMERA Y SEGUNDA A LOS CORINTIO»
Lección 06 «DONES ESPIRITUALES»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com
