«Uno de ellos, al verse limpio, regresó alabando a Dios a grandes voces». Lucas 17:15
¿Cuán agradecido eres cuando mamá te prepara la comida? ¿Le agradeces por todo lo que hace por ti? Mientras Jesús viajaba a Jerusalén, entró a una aldea. Al instante, salieron a su encuentro diez hombres enfermos de lepra. Debido a que esta enfermedad era contagiosa, nadie quería acercárseles.
Los leprosos le pidieron a Jesús que tuviera compasión de ellos. Jesús les dijo que fueran al templo, y ellos obedecieron. Para sorpresa de los diez, mientras iban de camino, el milagro sucedió y quedaron sanos. Lo importante de este relato es que la Biblia enfatiza que solo uno de los diez regresó con Jesús para agradecerle.
A Jesús le agrada que seas agradecido. Cada vez que alguien haga algo por ti, recuerda decir «gracias» y, sobre todo, no olvides agradecerle a Dios, pues te da muchas bendiciones cada día.
Actividad. Con la ayuda de tu papá o tu mamá, coloca una etiqueta con la palabra «GRACIAS» en una botella. Cada noche, anota en un papel por qué estás agradecido a Jesús y ve llenando la botella con esas razones de gratitud.
Oración. Querido Jesús, gracias por todo lo que me das y haces por mí cada día. Amén.