jueves , 18 junio 2026
Matinal De Damas 2026

«SOLO CANTA»

«Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios

Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor»

Salmo 40:3.

Me encontraba yo en la fila de la caja del supermercado, llevando bastante prisa, cuando reclamé: «Pucha, qué demora! ¿No?». La señora que estaba delante de mí me escuchó y, con una sonrisa de simpatía en los labios, me  sorprendió al decir: «Solo canta». Yo no supe qué responder. Respiré hondo y reflexioné en sus palabras, pensando en el poder de la música.

La música siempre está presente en nuestro diario vivir: en la publicidad, en las películas, en los juegos, en los dibujos animados, en los encuentros con amigos, y, por supuesto, en los cultos religiosos. Es un lenguaje universal de comunicación.

Más que ninguna otra forma de arte,  la música tiene una gran capacidad para influir en cómo nos sentimos, pues tiene acceso directo a las áreas del cerebro que controlan las emociones, los impulsos y las motivaciones. También llega directamente al sistema de percepciones integradas, activando varios sentidos ál mismo tiempo; por eso recordamos olores e imágenes cuando  escuchamos determinadas canciones.

¿Algúna vez pediste que apagaran la música porque te traía recuerdos tristes? Es que la música también tiene ese poder de movilizar sentimientos, porque  activa estructuras cerebrales que producen y liberan neurotransmisores que generan esa emoción.

El investigador Marshall McLuhan afirma que, <<al tocar las emociones, la música —melodía, armonía y ritmo— prepara a la persona para la virtud o para el vicio>>. Por su parte, el neurólogo Richard Pellegrino afirma que la música tiene una extraña fuerza, capaz de «despertar una marea de emociones e imáges humanas que tienen la capacidad de producir instantáneamente cambios muy eficaces en estados emocionales».

Dios creó la música con el propósito de que nos ayude a elevar los pensamientos a todo lo que es puro, noble y edificante, y despierte en el alma devoción y gratitud a él. Sin embargo, hoy se emplea el don de la música para exaltar el yo y cultivar las vanas pasiones, en ambientes y reuniones de diversión a los que Dios aconsejó a sus hijos no entrar. «Así, lo que es una gran bendición cuando se lo usa correctamente [el don de la música], se convierte en uno de los medios más certeramente empleados por Satanás para desviar la mente del deber y de la contemplación de las cosas eternas» (Elena G. de White, Mensajes para los jóvenes, pág. 207).

Permitamos que nuestros cánticos nos acerquen tanto como sea posible a la armonía de la música celestial. Hagamos de la música un acto de adoración a Dios y no al enemigo.

 

Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.

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