«El Señor dijo a Josué:
«¡He entregado en tus manos a Jericó y a su rey con sus guerreros!»»
Josué 6:2.
Josué fue aprobado en todos los desafíos que enfrentó durante la travesía por el desierto. De la antigua generación, solo a él y a Caleb se les permitió entrar a Canaán después del episodio de los doce espías. El pueblo conocía a Josué como un guerrero virtuoso. Tenía coraje, era rápido en actuar, determinado, perseverante, despreocupado de sí mismo y preocupado por los demás. Sobre todo, tenía una profunda fe en Dios. Por todas sus aptitudes y por su dependencia de Dios, fue el sustituto del gran líder.
Ahora, Josué enfrentaba su primera barrera en la ocupación de Canaán: el poderoso muro de Jericó.
Aun siendo un guerrero experimentado, Josué no iba a tomar ninguna decisión sin consultar a Dios y tener la seguridad de su guía. Así que se retiró del campamento para meditar y orar. La repentina aparición de un guerrero armado, de presencia imponente, con su espada en la mano, lo asustó. «¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?» (Josué 5: 13). Y el guerrero le respondió: «No, sino que he venido como Príncipe del ejército de Jehová» (versículo 14). Y ordenó que Josué se quitara los zapatos de sus pies porque el lugar donde estaba era santo.
El extraño misterioso era Cristo, <<¡Príncipe del ejército de Jehová!». Asombrado, Josué se postró y lo adoró. Entonces, oyó las palabras del versículo de hoy que lo convocaron al combate y le prometieron la victoria.
¿Te has detenido a pensar que, frente a los muchos desafíos que enfrentas cotidianamente, Dios mismo está diciendo: «Entrégame tus desafíos»? Puede ser que tengas miedo, desánimo y dudas, pero, si el Señor colocó ese desafío en tus manos, él te está dando también la victoria.
¡La victoria es segura! Necesitas aceptar el llamado a la batalla y seguir las instrucciones que él te da. Están en la Palabra de Dios. No tiene sentido esperar la victoria, si sus instrucciones no son obedecidas.
¿Estás enfrentando luchas muy fuertes? Por detrás de ellas puede haber una invitación para luchar una batalla más grande: confiar en Dios, combatir el buen combate de la fe, seguir sus instrucciones .(hacer su voluntad), dejar a Dios ser Dios y descansar en él.
¡Sigue el ejemplo del fiel siervo de Dios, Josué, y recibe la victoria prometida!
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
