lunes , 24 agosto 2026
Matinal De Damas 2026

«UNA SÚPLICA»

«Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas»

Hebreos 4:13.

El mensaje que vas a leer hoy, es una adaptación de un sermón del famoso predicador Charles Spurgeon; titulado «Pecados secretos». Es una súplica.

Apreciada esposa, no pienses que no hay nada de malo en pecar cuando nadie te ve. El hecho de que tu esposo no haya descubierto tu involucramiento ilícito no te vuelve impune. No es su notoriedad lo que lo hace un pecado mayor o menor. No definas al pecado por la norma de tus sentimientos o por lo que los incrédulos dicen de él, sino por lo que dicen Dios y su Palabra.

Reconoce delante de Dios tu falta y pide perdón. Él ofrece su gracia a todos nosotros.

El pecado secreto no reconocido es peligroso. Sin la presión de los ojos ajenos, tendemos a postergar su confesión. Con el tiempo, lo vemos inofensivo y racionalizamos que es legítimo. Y, cuando encontramos un chivo expiatorio, entonces nos distanciamos más de nuestra propia responsabilidad por el pecado, tornándonos completamente cautivas de él.

Puedes ser precisa en tus disculpas y explicaciones a tu esposo; puedes esconderte bajo una capa de falsa piedad, pero, un día, la verdad saldrá a la luz. Y, tal vez, tan acostumbrada al pecado, con tu corazón frío y duro, ya no te importará más.

Probablemente tu primera salida a escondidas te hizo temblar de miedo y culpa. La segunda y las demás fueron más fáciles. Te volviste más osada e indiferente con respecto al carácter de tus progresivas concesiones.

Esos placeres parecen ser la única solución para tu vacío interior y tus frustraciones. Pero son limitados y contienen la firma del diablo. Te estás transformando en una propiedad suya.

Te suplico con lágrimas: No cierres tus oídos a la voz del Espíritu Santo. Desiste de tus pecados secretos. ¡No cambies el cielo por ellos! Si tu voluntad está tan corrompida que te parece difícil cambiar, recuerda que podemos valernos de la voluntad de Dios que es pura, santa y agradable.

En el juicio, Dios no tendrá en cuenta tu habilidad profesional, ni las injusticias que sufriste, sino cuánto te comprometiste con el pecado. Él destruirá ese pecado y, juntamente con él, al que estuviere preso en él.

Siento tristeza por tu condición. Con amor, oraré por ti. Fuiste exhortada y estoy en paz delante de Dios. ¡Que él transforme tu corazón y te prepare para el cielo!

 

Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.

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