viernes , 17 abril 2026
Matinal de Jóvenes 2026

Satisfechos

 

«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados»: Mateo 5: 6

Después de la entrada del pecado en el mundo, se abrió un gigantesco vacío en el interior del ser humano. Allí residen nuestras carencias, anhelos e insatisfacciones, que van desde el deseo de comer y beber hasta la necesidad de una experiencia real con Dios. Fuimos creados para la plenitud, pero esta escapó de nuestras manos debido a una sola elección. Lo que nos quedó fue un vacío dijo el escritor Dostoyevski, «un vacío del tamaño de Dios» que clama por ser llenado.

No importa lo que busquemos en la vida, siempre estaremos insatisfechos. Es como si el corazón funcionara en bucle, sin línea de meta o bandera a cuadros. Tal vez la persona que más reconoció esto fue el rey Salomón. Incluso después de experimentarlo prácticamente todo, al final de su vida dijo: «Vi que todo era vanidad y correr tras el viento, sin provecho debajo del sol»   (Ecl. 2: ll).

En la cuarta bienaventuranza, de Jesús presentó la solución para el vacío del corazón humano al decir que, en su reino, habría saciedad para aquellos que tienen «hambre y sed de justicia».-Estas palabras sonaron extrañas para algunos, pues esperaban un Mesías que solo resolviera las cuestiones políticas. Ellos representan a los creyentes del «aquí y ahora»: personas que ejercitan la fe solo en dirección a lo que es material y, tangible. Para personas así, el apóstol Pablo dirige las duras palabras: «Si solo para esta vida esperamos en Cristo, seríamos los más desdichados de todos los hombres» (1 Cor. 15: 19).

Jesús proyectó nuestra mirada más allá de las cosas terrenales. La «justicia» a la que el Maestro se refirió es más que un código de normas o una como enseñaban los líderes religiosos de su época. La justicia está relacionada con una Persona divina, que es el modelo de santidad, fidelidad y amor (Jer: 23: 6).

¿Tienes una relación con Jesús la justicia encarnada? El es lo que ofrece. En Juan 6: 35, él afirmó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre; el que cree en mí no tendrá sed jamás». Recuerda que hay un abismo en tu corazón que solo Jesús puede llenar. Entonces, pasa tiempo con El medita en sus palabras esa es la «comida» más importante del día.

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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