Apelación a Dios en contra del enemigo
Masquil de Asaf
- ¿Por qué, Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué se ha encendido tu furor contra las ovejas de tu prado?
- Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos, la que redimiste para hacerla la tribu de tu herencia; este monte Sión, donde has habitado.
- Dirige tus pasos a las ruinas eternas, a todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.
- Tus enemigos vociferan en medio de tus asambleas; han puesto sus estandartes por señal.
- Son como los que levantan el hacha en medio de tupido bosque,
- y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras.
- Han puesto a fuego tu santuario, han profanado y echado a tierra el tabernáculo de tu nombre.
- Dijeron en su corazón: «¡Destruyámoslos de una vez!» ¡Han quemado en la tierra todas las moradas de Dios!
- No vemos ya nuestras señales; no hay más profeta, ni hay entre nosotros quien sepa hasta cuándo.
- ¿Hasta cuándo, Dios, nos insultará el angustiador? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente contra tu nombre?
- ¿Por qué retraes tu mano? ¿Por qué escondes tu diestra en tu seno?
- Pero Dios es mi rey desde tiempo antiguo; el que obra salvación en medio de la tierra.
- Dividiste el mar con tu poder; quebraste en las aguas cabezas de monstruos.
- Aplastaste las cabezas del Leviatán y lo diste por comida a los habitantes del desierto.
- Abriste la fuente y el río; secaste ríos impetuosos.
- Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú estableciste la luna y el sol.
- Tú fijaste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.
- Acuérdate de esto: que el enemigo ha afrentado a Jehová y un pueblo insensato ha blasfemado contra tu nombre.
- ¡No entregues a las fieras el alma de tu tórtola! ¡No olvides para siempre la vida de tus pobres!
- ¡Mira al pacto, porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia!
- No vuelva avergonzado el abatido; ¡el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre!
- ¡Levántate, Dios! ¡Aboga tu causa! ¡Acuérdate de cómo el insensato te insulta cada día!
- No olvides los gritos de tus enemigos; sube sin cesar el alboroto de los que se levantan contra ti.
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Tomado de la: Biblia versión Reina Valera 1995
Un versículo cada día
Reavivados por su palabra
Colaboradores: Samuel F. Cueto y Yanery Vidal
