lunes , 7 septiembre 2026
Matinal Adolescentes 2026

Sala de desembarque

«SEPAN QUE EL TIEMPO ESTÁ CERCA, A LAS PUERTAS» (MATEO 24:33, NVI).
Viajar en avión es cada vez más común. Probablemente ya volaste o lo harás pronto, y seguro conoces un aeropuerto, ¿cierto? Cuando los pasajeros aterrizan, su mayor apuro es recoger el equipaje y salir a recorrer su destino. ¿Sabes qué tipo de cosas olvida la gente en las cintas de equipaje? ¡De todo! Desde piernas ortopédicas, lavarropas y dentaduras, hasta armaduras medievales, tablas de surf, cenizas de familiares fallecidos e incluso sillas de ruedas. Increíble, ¿no? ¿Cómo alguien podría olvidar una cámara de la NASA valorada en 200 mil dólares? Pues sucedió en el Aeropuerto Internacional de Miami.
Pero ¿sabes qué me llama la atención? La enorme diferencia entre la sala de embarque, con tiendas y restaurantes que distraen a los pasajeros, y la sala de desembarque. Mientras que antes de abordar hay verdaderos centros comerciales, cuando llega el momento de bajar del avión, los salones son enormes, pero sin gracia alguna.
En la sala de desembarque solo hay carros de equipaje, cintas transportadoras y… solo eso. En Dubái, por ejemplo, una única aerolínea, Emirates, tiene quince cintas de equipaje exclusivas, pero el inmenso salón donde se recogen las maletas está vacío. ¿Ves la diferencia de los atractivos entre un piso y el otro en un aeropuerto?
¿Y por qué esta diferencia? Simple: el tiempo. En la sala de embarque, tienes tiempo para gastar mientras esperas tu vuelo. En la de desembarque, nadie quiere perder tiempo, sino salir rápido. Por eso, algunos hasta olvidan sus pertenencias.
Y nosotros, ¿esperamos la venida de Jesús con la actitud de embarque o de desembarque? No sé tú, pero yo me siento en la cinta de equipaje, con prisa por ver a Cristo volver pronto. Mientras algunos siguen distraídos con las «tiendas» y tentaciones de la vida, otros solo fijan la vista en la puerta de vidrio que pronto se abrirá para mostrarnos la eternidad.
¿Te estás acomodando demasiado con el tiempo que pasamos en esta tierra? Vivamos este día con el deseo de ver a Jesús que viene a buscarnos. ¿Por qué no hablarle de Dios a alguien hoy?
El Señor nos espera con anhelo, y no podemos vivir como si el avión ni siquiera hubiera despegado. Ya aterrizamos, ya bajamos de la aeronave, ya estamos en la sala de desembarque. Vive como si nos faltara recoger la última maleta para ir hacia nuestro destino final.
Yo estoy impaciente, ¿y tú?

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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Jhygceli Dávila y Claudia Escamilla

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