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Matinal Para Damas 2019

¿QUÉ TIENES EN LA MANO?

«¿Qué es eso que tienes en tu mano?», le preguntó Jehová. Éxodo 4:2 (RV95

FEBE Y PÉRSIDA

Cuán grato es volver a ver, después de mucho tiempo, a los pastores que conocí en mi niñez y juventud. Algunos se acuerdan de mí fácilmente o haciendo un poco de memoria, pero todos me preguntan por mi madre. La recuerdan entre otras cosas porque en los convivios de la iglesia ella era la que siempre estaba a cargo del servicio de alimentos. «¡Qué delicioso cocina tu madre! ¡Nunca he probado platillos vegetarianos tan sabrosos!». Sin lugar a dudas, ese es el don de mi madre. Cuando el Señor le preguntó: «¡Qué tienes en tu mano?», ella tenía utensilios de cocina; así que el Señor dirigió sus manos hacia el ministerio de clases de cocina vegetariana.

«Las mujeres que tienen la obra [de Dios] en el corazón, pueden realizar una tarea en los lugares en que residen. Cristo habla de las mujeres que lo ayudaron a predicar el evangelio a los demás, y Pablo habla también de mujeres que trabajaron con él en el evangelio» (EV, cap. 14, p. 340).

Vienen a mi mente nombres como el de Febe, diaconisa de la iglesia de Cencrea, hermana y servidora, que había ayudado a muchos, aun el mismo Pablo;  y la «amada hermana Pérsida, que tanto ha trabajado en el Señor» (Romanos 16:1, 2, 12), entre muchas otras.

No sabemos qué dieron estas mujeres para el avance de la iglesia: alimento, dinero, ropa, hospitalidad, buen trato, oraciones intercesoras, estudios bíblicos, predicación del evangelio, palabras de aliento, motivación, buen ejemplo, hijos bien educados y buenos ciudadanos; o tal vez, se dieron a sí mismas. Algunas dieron todo lo que tenían.

El Señor te necesita hoy para servirle, y te pregunta: ¿Qué tienes en tu mano?». No importa que sea mucho o poco; lo importante es que lo pongas en las manos de Dios. «Se necesitan mujeres que no sean altaneras sino de maneras suaves y gentiles, de corazón compasivo, que puedan actuar con la mansedumbre de Cristo doquiera se las necesite para la salvación de las almas» (HD, cap. 1, p. 17).

Imagina cómo se podría leer el registro de tu trabajo para el Señor en el libro de los Hechos de las siervas de Dios: «El nombre de Dios ha sido grandemente glorificado por la amada hermana_______(escribe tu nombre), que tanto ha trabajado para el Señor».

Claudia Gabriela Hernandez Salazar de Medina

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#RadioJovenAdventista
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Silvia Garcia  F,  

 

 

 

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