«El Castigo que nos trapazo cargó él, y por su llaga fuimos sanados». Isaías 53: 5.
Después del pecado de Adán y Eva, el planeta Tierra se convirtió en un gran hospital del Jardín del Eden pasaron a una a UCl (unidad de cuidados intensivos)».] magino la tristeza de aquel primer matrimonio a ver a sus hijos nacer infectados por el virus del pecado. Su partida de nacimiento indicaba que eran «hijos de ira». (Efe. 2: 3). Una triste descripción para tan hermosos bebés; ¿verdad? David también reconoció esta condición al decir: que en pecado me concibió mi madre» (Salmo, 51: 5).
No importa la etnia, el sexo ni la condición social todos nacemos con el corazón corrupto y propenso al mal (Jer. 17:’9)’ Elena G. de White comparó el pecado, con una arraigada, mortífera enfermedad; (El Deseado de todas las gentes, p. Es una enfermedad terrible del alma, y no existen antibióticos capaces de revertir la muerte, Aún peor, esta enfermedad lleva a la víctima a huir del Médico. ¿Cómo se resuelve este triste pronosticó?
En primer lugar, necesitamos entender que es imposible curar el pecado por nuestra cuenta. Sería como tratar un cáncer con aspirinas. De hecho, si pudiéramos resolver el problema de nuestra naturaleza pecaminosa por nuestra cuenta, Jesús no habría necesitado venir a la Tierra. Bastaría con desarrollar una vida de disciplina o de reclusión monástica, y el pecado estaría «controlado». Sin embargo, la solución al problema está fuera de nosotros El único remedio para esta pandemia moral se encuentra en la muerte del Médico. Solo Jesús tiene el antibiótico su preciosa Sangre, capaz de liberarnos del poder y la influencia del pecado Jesús venció donde nunca venceríamos por nuestras propias fuerzas. Al morir en lugar de los pecadores, Jesús pagó el precio de nuestra culpa y nos dio la oportunidad de salir de esta UCI infernal.
La receta que la Biblia nos da hoy es simple sé amigo del Médico. Él resucitó y ofrece su preciosa sangre para salvarnos. Las consultas privadas con él son gratuitas y está disponible todos los días. Realiza trasplantes de corazón, alivia el estrés y ofrece vida en abundancia. Reconoce hoy que estás enfermo y que necesitas urgentemente a Jesús
Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González
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