Pruebas y persecuciones sobrevendrán a todos los que obedezcan la Palabra de Dios y se nieguen a rendir culto a este falso día de reposo. La fuerza es el último recurso de toda religión falsa. Al principio emplea la atracción, así como el rey de Babilonia probó el poder de la música y la ostentación externa. Si esos atractivos, inventados por hombres inspirados por Satanás, no hacían que los hombres adoraran la imagen, las devoradoras llamas del horno estaban listas para consumirlos. Así será ahora [pronto]. El papado ha ejercido su poder para obligar a los hombres a que le obedezcan, y continuará haciéndolo. Necesitamos el mismo espíritu que fue manifestado por los siervos de Dios en el conflicto con el paganismo. Dando cuenta del trato que el emperador de Roma daba a los cristianos, Tertuliano dice: “Se nos arroja a las fieras para hacernos retractar; se nos quema en las llamas; se nos condena a prisiones y a minas; se nos destierra a islas, como Patmos, y todo ha fracasado”. Así fue en el caso de los tres dignatarios hebreos; su ojo era único para la gloria de Dios; sus almas estaban firmes; el poder de la verdad los mantuvo firmes en su lealtad a Dios. Solo el poder de Dios nos capacitará para serle leales…
Los mandamientos de los hombres finitos y pecadores deben hundirse en la insignificancia al lado de la Palabra del Dios eterno. La verdad debe ser obedecida a cualquier precio, incluso cuando las prisiones, las cadenas y el destierro nos miren de frente. Si eres leal y fiel, el mismo Dios que caminó con los tres jóvenes hebreos en el horno de fuego, que protegió a Daniel en el foso de los leones, que se manifestó a Juan en la isla solitaria, te acompañará dondequiera que vayas. Su presencia permanente te consolará y te sostendrá, y harás realidad la promesa: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (The Signs of the Times, 6 de mayo, 1897, “God’s Care for His Children”, párr. 16, 18).
La bestia de dos cuernos “hace [ordena] que todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos, tengan una marca sobre su mano derecha, o sobre su frente; y que nadie pueda comprar o vender, sino aquel que tenga la marca, es decir, el nombre de la bestia o el número de su nombre”. Apocalipsis 13:16, 17 (VM). La amonestación del tercer ángel es: “¡Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios!”…
Después de amonestar contra la adoración de la bestia y de su imagen, la profecía dice: “Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús”. En vista de que los que guardan los mandamientos de Dios están puestos así en contraste con los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca, se deduce que la observancia de la ley de Dios, por una parte, y su violación, por la otra, establecen la distinción entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia (El conflicto de los siglos, pp. 439, 440).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
2do. Trimestre 2025 «ALUSIONES, IMÁGENES Y SÍMBOLOS: CÓMO ESTUDIAR LA PROFECÍA BÍBLICA»
Lección 12: «PRECURSORES»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
