miércoles , 28 octubre 2026
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Matinal Para Adultos 2019

Oración ministerial — 2

Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza. Esdras 9:6.

Esdras estaba tan angustiado que «arrancó pelo» de su cabeza y de su barba E(Esd. 9:3). No se encuentra otra mención de esta práctica en la Biblia. Pero Dios responde maravillosamente la oración de Esdras. Muchas personas que habían ido al Templo a presenciar el sacrificio habitual de la tarde se sintieron conmovidas por la sinceridad de su sacerdote. A tal grado se sintieron tocadas por el estado de su dirigente que «hombres, mujeres y niños» lloraron amargamente (10:1).

Al principio, Esdras se había arrodillado para orar con las manos extendidas hacia arriba, como era la costumbre (9:5), pero a medida que su espíritu comprendía las consecuencias del mal que había hecho su pueblo cayó en tierra en señal de humillación. Entonces Secanías, un líder del pueblo, le habló: «Nosotros hemos pecado […] [pero] aún hay esperanza para Israel […]. Levántate nosotros estaremos contigo» (10:2, 4). Esdras siguió el consejo de Secanías, y juzgó a «todos aquellos que habían tomado mujeres extranjeras» (vers. 17, 44), e hizo separar a las mujeres con sus hijos de la comunidad de Israel. Esdras sabía que la destrucción del Templo y de la nación judía en 586 a.C. se debió a la idolatría. Actuó en armonía con las leyes del Antiguo Testamento.

Hoy, en nuestra era, bajo la ley de la gracia de Cristo, pensando en aquellas mujeres paganas y en sus hijos, esa depuración racial nos parece injusta, porque ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en CristoJesús» (Gál. 3:28). Sin embargo, de la experiencia de Esdras aprendemos que siempre «hay esperanza» cuando hay confesión sincera. Y además aprendemos que el pueblo se «contagia» cuando sus dirigentes buscan a Dios sinceramente.

La oración de confesión de los pecados siempre es respondida. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (l Juan 1:9). «Cuando pronuncia su primera expresión de penitencia y súplica de perdón, Cristo acepta su caso y lo hace suyo, presentando la súplica ante su Padre como su propia súplica» (LO 286). Oración: Señor, que tu Espíritu me redarguya siempre de mi pecado.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2019
«Las Oraciones más Poderosas de la Biblia»
Por: Ricardo Bentacur

Colaboradores: Rosalba Barbosa & Gladys Cedano

 

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