«Tu eterna palabra, oh Señor, se mantiene firme en el cielo. Tu fidelidad se extiende a cada generación» (Salmo 119: 89, 90, NTV).

La historia acredita al alemán Martín Lutero haber establecido la tradición de poner un pino dentro de la casa para decorado en la época de Navidad. La familia de Lutero y sus vecinos decoraban su árbol con pequeñas velas blancas. En 1840 la princesa Helena de Mecklenburg introdujo esa costumbre en Inglaterra. Poco tiempo después, inmigrantes alemanes llevaron a Estados Unidos esa tradición. Tengo amigos alemanes que cada año iluminan sus árboles con velas blancas. Sin embargo, la invención del foquito eléctrico y el temor de provocar un incendio llevaron a que se reemplazaran las velas por el cordón de luces.
¡Qué apropiado es utilizar el símbolo de un pino para Navidad! Cuando los manzanos están desnudos por el frío invernal y el ropaje del arce ha caído al suelo del bosque, el majestuoso pino permanece cubierto de verde. Y así durante todo el año. Como Jesús, siempre el mismo, de generación en generación.
En esta Navidad, mientras ayudas a decorar el árbol, tómate un respiro para pensar acerca del símbolo que representa.
Tomado de:
Lecturas devocionales
para Menores 2014
“En la cima”
Por: Kay D. Rizzo