viernes , 23 octubre 2026
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La Oración

No permitamos que las sugestiones satánicas nos impidan orar

No debemos sentirnos tan abrumados por el pensamiento de nuestros pecados y errores que dejemos de orar. Algunos se dan cuenta de su gran debilidad y pecado, y se desaniman. Satanás echa su oscura sombra entre ellos y el Señor Jesús: su sacrificio expiatorio. Ellos dicen: Es inútil que yo ore. Mis oraciones están tan mezcladas con malos pensamientos que el Señor no las oirá. Estas sugestiones son de Satanás. En su humanidad Cristo enfrentó y resistió esta tentación, y sabe cómo socorrer a los que así son tentados. En nuestro favor ofreció “ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas”. Hebreos 5:7.

Muchos, no advirtiendo que sus dudas vienen de Satanás, se apocan y son derrotados en la lucha. No dejéis de orar porque tengáis malos pensamientos. Si por nuestro propio saber pudiéramos orar rectamente, también podríamos vivir rectamente y no necesitaríamos un sacrificio expiatorio. Pero la imperfección está sobre toda la humanidad. Educad y ejercitad vuestra mente para que podáis con sencillez contarle al Señor lo que necesitáis. Al ofrecer vuestras peticiones a Dios en demanda de perdón por el pecado, una atmósfera más pura y más santa rodeará vuestra alma.—En Lugares Celestiales, 78.

 “La oración frustra los esfuerzos más arduos de Satanás”

El hombre es cautivo de Satanás, y está naturalmente inclinado a seguir sus sugestiones y cumplir sus órdenes. No tiene en sí mismo poder para oponer resistencia eficaz al mal. Únicamente en la medida en que Cristo more en él por la fe viva, influyendo en sus deseos e impartiéndole fuerza de lo alto, puede el hombre atreverse a arrostrar a un enemigo tan terrible. Todo otro medio de defensa es completamente vano. Es únicamente por Cristo cómo es limitado el poder de Satanás. Esta es una verdad portentosa que todos debieran entender. Satanás está ocupado en todo momento, yendo de aquí para allá en la tierra, buscando a quien devorar. Pero la ferviente oración de fe frustrará sus esfuerzos más arduos. Embrazad, pues, hermanos, “el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.—Joyas de los Testimonios 2:106.

La oración nos une mutuamente y con Dios. La oración trae a Jesús a nuestro lado, y da al alma desfalleciente y perpleja nueva energía para vencer al mundo, a la carne y al demonio. La oración aparta los ataques de Satanás.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 195.

Debemos llevar puesta la completa armadura de Dios, y estar listos en todo momento para sostener el conflicto con las potestades de las tinieblas. Cuando nos asalten las tentaciones y las pruebas, acudamos a Dios para luchar con él en oración. No dejará que volvamos vacíos, sino que nos dará fortaleza y gracia para vencer y quebrantar el poderío del enemigo.—Primeros Escritos, 46.

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LA ORACIÓN
   CAPÍTULO 27- “SATANÁS Y LA ORACIÓN ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Adriana Jiménez & América Lara

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