lunes , 2 noviembre 2026
Matinal De Adultos 2026

No más ofrenda

 

 

 

Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario.  Así se le impidió al pueblo ofrecer

más (Éxodo 36: 6).

Después de haber recibido las indicaciones de parte de Dios de la manera como se había de construir el santuario, Moisés tuvo que echar mano de lo que el pueblo tenía. Todos les habían pedido a los egipcios regalos de plata, oro y de piedras preciosas antes de salir, así que en medio del desierto había lo necesario para hacer lo que Dios había mandado. Moisés les pidió a los israelitas pieles, maderas preciosas, telas, hierro, bronce, plata, oro y todo lo pertinente para la construcción. El relato bíblico registra que cada mañana el pueblo traía ofrendas para el santuario y, pasado un tiempo, Moisés tuvo que decirle al pueblo que ya no trajera más porque era suficiente. El pueblo había dado generosamente para la construcción de ese magnifico santuario. Por lo general, el pueblo era testarudo, desobediente y calificado como de dura cerviz, pero con relación a este evento de la construcción del santuario, el pueblo fue liberal al entregar más que lo suficiente. Conviene resaltar esta hermosa cualidad y no solo enfocarse en lo negativo.

El desprendimiento de cuantiosa cantidad de oro, plata, piedras preciosas y demás habla de un pueblo altruista y generoso. Acostumbrado a la esclavitud, el pueblo fue lento en aprender cómo manejar la libertad.

Ahora ya no tenía a un capataz con un látigo en la mano que lo hiciera obedecer, sino que debía utilizar la razón, la conciencia y, por convencimiento personal, aceptar la soberanía del Dios que lo había liberado de la esclavitud. Fue ese convencimiento racional el motivo que lo llevó a ser generoso por el cuidado, la protección y la manifestación del poder de Dios en su favor. Los múltiples milagros hechos ante sus ojos eran prueba fehaciente del amor de un Dios que demostraba con hechos que lo amaba cada día que pasaba en el caluroso desierto. Mi querido amigo, cuando Dios te pide ser generoso en la devolución de los diezmos y las ofrendas, no te detengas a pensar que es mucho lo que le das -además de que no sabes para qué lo necesita- y más bien agradécele cada bendición recibida durante todos los días de tu vida como la vida misma, tu familia, la salud, los alimentos, el techo y muchas otras cosas. Podrías enumerar una lista interminable de las bendiciones que manifiestan el tierno cuidado que Dios tiene por ti.

Es infinitamente mucho más lo que te da que lo poco que te pide. Sé generoso hasta que se que se diga de ti y de mí que es suficiente, que ya no hay que traer más ofrenda, ya que hemos traído demasiado, porque todo es por su gracia.

 

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Tomado de la: Lectura Devocional para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por:  Isaías  Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo  y Esther Peláez

 

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