jueves , 18 junio 2026
Notas de Ellen G. White 2025

Moscas, ganado y úlceras

 

Los egipcios adoraban a ciertas bestias, y consideraban una ofensa imperdonable matar a una de ellas. Y si uno de sus objetos de culto era sacrificado, aunque fuera accidentalmente, solo la vida de la persona podía responder por la ofensa. Moisés demostró al Faraón la imposibilidad de ofrecer sacrificios a Dios en la tierra de Egipto, a la vista de los egipcios, ya que podrían seleccionar para su ofrenda alguna de las bestias que consideraban sagradas.

Moisés propuso de nuevo ir tres días de camino al desierto. El rey consintió mientras estaba bajo la mano castigadora de Dios. “Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. 29 Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. 30 Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. 31 Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. 32 Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo”.

El Señor ordenó a Moisés y a Aarón que se presentasen de nuevo ante el faraón y le dijesen: “Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva”. Y si se negara a dejarlos ir y los detuviera, la plaga caería sobre su ganado. “Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel”. Y murió todo el ganado sobre el cual cayó la plaga, pero no murió ni uno solo del ganado de los hebreos. El Faraón envió mensajeros para preguntar si había muerto alguno de los ganados de los israelitas. El mensajero volvió al rey con la noticia de que no había muerto ni uno solo de ellos, ni estaban afectados en absoluto por la plaga. Sin embargo, su corazón se endureció y se negó a dejar a Israel marcharse (Spiritual Gifts, t. 3, p. 211 ).

Los magos, con toda su magia y su supuesto poder, no pudieron, con ninguno de sus encantamientos, protegerse de la grave plaga de los furúnculos. Ya no podían estar delante de Moisés y Aarón, a causa de esta grave aflicción. Se permitió así a los egipcios ver cuán completamente inútil era para ellos poner su confianza en cl supuesto poder de los magos, cuando ni siquiera podían salvar sus propios cuerpos de las plagas (Spiritual Gifts, t. 3, 212).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
3er. Trimestre 2025 «EL EXODO: VIAJE A LA TIERRA PROMETIDA»
Lección 4: «LAS PLAGAS»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

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