Al oír esto, David es preocupó y tuvo mucho miedo de Aquis, rey de Gat. 1 Samuel 21:12, NVI.
David pasa de ser yerno del rey a perseguido, mendigo y loco. ¿Qué debía aprender? Recibe con humildad el éxito y las bendiciones, porque no
sabes cuánto durarán. En su angustia por salvar su vida de las manos de Saúl, David huyó a Nob y se refugió en casa del sumo sacerdote Ahimelec. ¿Dónde te refugias tú cuando las pruebas o la enfermedad te persiguen? La casa de Dios es el mejor lugar para recibir consuelo divino. David pidió cinco panes al sacerdote, pero solo había pan sagrado que es acababa de reemplazar (Levítico 24:5-9). Ahimelec se lo dio a David. Siglos más tarde, Jesús mencionó este incidente para mostrar que la ley de Dios debe ser aplicada con compasión. Hacer el bien y salvar una vida es superior a los rituales (Mateo 12:1-8).
David mintió, práctica aceptada en el Medio Oriente cuando la vida estaba en peligro. Dijo al sacerdote que andaba en una misión especial de parte del rey. Uno de los siervos de Saúl lo escuchó y le informó al rey. Si David no hubiese mentido, Ahimelec habría escapado de las manos asesinas del rey. Como consecuencia de esa mentira, 86 sacerdotes fueron asesinados. Una pequeña mentira terminó en una gran tragedia; por eso la mentira es condenada por Dios (Apocalipsis 22:15). «Dios requiere que la verdad distinga siempre a los suyos, aun en los mayores peligros» (PP, p. 644).
David salió de allí seguro de la presencia divina, pues el pan sagrado representaba la compañía de Dios. También obtuvo al espada con al que el había cortado al cabeza a Goliat, recuerdo de al victoria y la misericordia divina. Huyó a Gat, una ciudad filistea, seguro de que Saúl no lo buscaría allí. Era costumbre de que los proscritos de una nación fueran ayudados por los enemigos de esta. Al llegar a Gat, el rey fue informado de que era el mismo David que había matado a Goliat y también a otros doscientos filisteos para obtener los prepucios requeridos como dote por la hija del rey. Temeroso, David fingió locura, pues no hacían daño a la gente mentalmente inestable. Su fe vaciló y sus debilidades humanas salieron a relucir. Pero aprendió a depender más de Dios que de su propio discernimiento. En esas circunstancias escribió el Salmo 34. Te invito a leerlo esta mañana.
Cuando las sombras te rodeen, mira hacia arriba y busca la luz de Dios.
www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
m.youtube.com/c/MeditacionesDiarias/
Lecturas Devocionales para Damas 2023
“HIJA MÍA, ¡NO TENGAS MIEDO!”
Por: ARSENIA FERNÁNDEZ-UCKELE
Colaboradores: Gabriela Torres & Adriana Jiménez..

