Moisés no solo pensaba en Dios, sino que lo veía. Dios era la visión constante que tenía delante de sí. Nunca perdía de vista su rostro.
Para Moisés la fe no era una conjetura, sino una realidad. Creía que Dios regía su vida en particular, y lo reconocía en todos sus detalles. Confiaba en él a fin de obtener fuerza para resistir todas las tentaciones.—La Educación, 63 (1903).
Fe en Cristo, no en el manto
Al pasar, [la mujer enferma] se adelantó, y alcanzó a tocar apenas el borde de su manto. En ese momento se dio cuenta de que se había sanado. Su fe tenía como centro, no el manto, sino la Persona que usaba el manto. En ese toque estaba concentrada la fe de su vida, y al instante su dolor y su debilidad desaparecieron. De inmediato sintió la vibración de una corriente eléctrica que pasaba por cada fibra de su ser. La invadió una sensación de perfecta salud. “Inmediatamente […] sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote”. Marcos 5:29.—Carta 111, 1904.
La fe no está en las cosas
No había poder sanador en el manto. Fue la fe en la Persona que vestía el manto lo que le restauró la salud.—Manuscrito 105, 1901.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #11: LOS PROBLEMAS EMOCIONALES
Capítulo 58: LA FE
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América L

