Me gusta cuando vienes a mí a confesar tu pecado.
Yo soy tu lugar seguro y tu salvación. Hija mía, no hay nada que puedas decirme que yo no sepa manejar al escucharlo.
Yo conozco de antemano cada uno de tus pensamientos, actos y motivaciones, así que ¿para qué perder aunque tan solo fuera un momento, intentando esconder algún pecado de mí?
Juntos, hagamos esto bien: Permíteme hacerme cargo de las cosas que te estorban para llevar la vida bendecida que deseas.
Yo siempre estoy dispuesto a llevar nuevamente tu alma a un lugar de paz y volverte tan blanca como la nieve.
Por favor, ven a mí con la verdad y sé transparente con tu Salvador, aquel que ama tu alma.
Hablemos, y permíteme sacar de encima de ti el peso de tu pecado.
Ven a mí en confesión y yo te lavaré y te dejaré limpia.
¡Y tu mente, cuerpo y espíritu conocerán mi total sanidad!
Con amor,
Tu Rey y tu Salvador, el que murió por ti
PERO TE CONFESÉ MI PECADO,
Y NO TE OCULTÉ MI MALDAD.
ME DIJE: « VOY A CONFESAR
MIS TRANSGRESIONES
AL SEÑOR, Y TÚ PERDONASTE
MI MALDAD Y MI PECADO ».
SALMO 32:5
#SuPrincesa
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
SU PRINCESA
“CARTAS DE AMOR DE TU REY”
Por: SHERI ROSE SHEPHERD
Colaboradores: Herber Pérez & Lorenia B
