domingo , 16 agosto 2026
Matinal de Damas 2025

«MADRES ADOPTIVAS»

«Cuando el niño creció, se lo entregó a la hija del faraón, la cual lo crío como hijo suyo y le puso por nombre Moisés, diciendo: «Porque de las aguas lo saqué»»

Éxodo 2: 10, RV95.

En muchos hogares donde la infertilidad ha privado del gozo de ser padres, se opta por la vía de la adopción. Si buscamos en la Biblia el término «adopción», vamos a descubrir que es el gesto más hermoso que Jesús hizo para que pudiéramos llamar a Dios «Padre»: «Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: «¡Abbá! ¡Padre!»» (Romanos 8: 15). Abbáes una expresión muy íntima con la que un hijo se dirige a su padre.

Conozco a familias que decidieron amar a hijos que no nacieron de ellos y hoy son familias felices; sin embargo, tristemente también he visto de cerca la angustia, el dolor y la incertidumbre en la que viven algunas familias formadas por adopción. Con frecuencia, la gente me sugiere que busque un bebé para adoptar, y aunque no está mal hacerlo, todavía no está en nuestros planes como matrimonio. No obstante, siempre termino mi respuesta de la siguiente manera: si Dios tiene preparado un bebé para mí que va a crecer en otro vientre, él lo traerá hacia mí y dirigirá mis pasos hacia él (el bebé); será la única manera de estar segura de que estoy haciendo la voluntad de Dios en mi vida.

Tal fue el caso de la hija del faraón, a quien Dios preparó y guió para que fuera quien rescatara a Moisés de las aguas y se convirtiera en su madre adoptiva. Me conmueve la forma en que la escritora Elena G. de White lo describe: «Las fervorosas oraciones de la madre habían confiado a su hijo al cuidado de Dios, e invisibles ángeles vigilaban la humilde cuna. Ellos dirigieron a la hija del faraón hacia aquel sitio. La arquilla llamó su atención, y cuando vio al hermoso niño una sola mirada le bastó para leer su historia. Las lágrimas del pequeño despertaron su compasión, y se conmovió al pensar en la desconocida madre que había apelado a este medio para preservar la vida de su precioso hijo. Decidió salvarlo y adoptarlo como hijo suyo» (Patriarcas y profetas, cap. 22, p. 221).

Tú puedes ser un canal de bendición para un niño y conducirlo al reino de los cielos. Solo asegúrate de que es Dios quien planea el encuentro.

Posdata: Feliz de ser hija adoptiva de Dios.

 

Lecturas Devocionales para Damas 2025
“MÁS FELIZ EN CRISTO»
Por: Sayli Lucía Guardado Chan
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García

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