lunes , 24 agosto 2026
Matinal Adolescentes 2026

Macareo

 

 

«PERMANEZCAN DESPIERTOS Y OREN PARA QUE NO CAIGAN EN TENTACIÓN» (MARCOS 14:38, NVI).

Toma una bandeja grande poco profunda con agua e inclínala cuidadosamente en una dirección. Mientras el agua se desliza hacia abajo, gírala bruscamente hacia el lado opuesto y observa cómo las olas chocan entre sí. ¿Qué tal? ¡Acabas de crear una miniatura de un macareo.

Ese es el nombre de un fenómeno impresionante que ocurre en las desembocaduras de los ríos más grandes del mundo. Así como los ríos vierten sus aguas dulces en los mares, cuando sube la marea es el océano el que invade los ríos. Este choque de enormes volúmenes de agua puede generar olas gigantescas, capaces de derribar grandes árboles en las orillas. Ahora, imagina el río más grande del mundo enfrentándose al océano Atlántico.

Sí, eso existe y sucede con el inmenso río Amazonas, que no cede fácilmente ante la invasión del agua salada. Cuando esto ocurre, ¡cuidado! Todos gritarán: «¡Corran, viene la pororoca!». Aunque no es un tsunami, la pororoca (que significa «gran estruendo» en tupi-guaraní) infunde miedo en las poblaciones ribereñas. Estas «olas de choque» pueden extenderse por kilómetros y alcanzar velocidades de hasta 60 km/h. El rugido de la corriente puede escucharse más de treinta minutos antes de que llegue. ¡Es aterrador!

Pienso en lo impredecibles que son las tentaciones en la lucha entre el bien y el mal. Nuestra vida cristiana, como un «río de aguas dulces», puede ser invadida repentinamente por un torbellino de tentaciones saladas provenientes de este mundo que nos supera en tamaño. Nos asusta ser provocados por alguien, nos engaña ser seducidos por algo peligroso, nos tienta echar un vistazo al examen del compañero y hasta nos atrae visitar lugares donde no deberíamos estar. En fin, cuando somos tentados, la pororoca y su «estruendo» del mal golpean con fuerza nuestro libre albedrío.

¿Qué debemos hacer? ¡Permanecer siempre con Jesús! El mar puede intentar avanzar kilómetros sobre el territorio del Amazonas, pero al final, el río sigue su curso y empuja al agua salada a su lugar. Somos más pequeños que el mundo; pero con Dios, somos más fuertes que cualquier cosa. ¿Lo crees? Si Cristo está contigo, podrás hacer retroceder la tentación hasta el lugar de donde nunca debió salir. ¡Este poder es real! Pero, para que funcione, Dios tiene que ser todo en tu vida.

Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez

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