Los piojos de Katy

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«Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen ”» (Lucas 23: 34)

Manuel y sus compañeros de cuarto curso tarareaban un estribillo du­rante la hora de la comida: «¡Piojos, piojos, piojos! Katy tiene piojos». Incluso cuando estaban ocupados haciendo trabajos manuales, seguían susurrando la cancioncilla «Katy la piojosa» de una mesa en otra.

Todos los niños menos Katy habían asistido a la misma iglesia desde que estaban en el Departamento de Cuna, y a la misma escuela desde el primer curso. Katy no, ella y su hermanita habían llegado nuevas a aquel campamen­to de verano.

Ahora bien, aunque nunca lo habían mencionado, Manuel y sus amigos sabían que se esperaba que fueran amables con Katy. Después de todo, ¿no era el propósito de aquel campamento dar buen testimonio ante los no ad­ventistas? Pero era muy divertido fastidiar a las niñas, especialmente a una que a lo mejor nunca más volverían a ver después de que finalizara aquella semana.

Lisa, una de las niñas del grupo, reconocía que era su obligación decirle a Manuel que no molestara más a Katy. Ella debía tratar de amistarse con la chica nueva, pero si lo hacía probablemente los muchachos comenzarían a molestarla también a ella con la cancioncilla de los piojos. Era demasiado arriesgado defender a Katy, que tan solo iba a estar con ellos durante unos días, mientras que Lisa seguiría asistiendo a la misma escuela con Manuel y sus amigos durante los próximos años.

Las amigas de Lisa pensaban de igual forma, así que día tras día, los chicos se burlaban de Katy hablando de sus piojos. Y las niñas guardaban si­lencio, como si aquello no fuera asunto de ellas.

(Continuará…)

Tomado de:
Lecturas devocionales para Menores 2014
“En la cima”
Por: Kay D. Rizzo

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