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Lección E. Sabática Universitarios 2019

LOGOS – MIS HERMANOS MÁS HUMILDES

Las prioridades del reino (Mat. 6: 25-34)

Jesús dice a sus oyentes que no deben preocuparse. Los exhorta a no preocuparse por sus vidas, por lo que comerán ni por lo que beberán, o por la ropa que usarán, y les da ejemplos de aves y flores que reciben el cuidado divino. ¿Cuánto más no les dará el Padre celestial, sino todo lo que ustedes necesitan? Él sabe lo que necesitamos.

Luego, Jesús agrega una frase clave en su enseñanza: «Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas» (Mat. 6: 33). La vida tiene que ver con prioridades. No preocuparse es el resultado de estar enfocado en lo más importante: en el reino de Dios, en nuestra relación personal con él. Jesús promete que Dios proveerá lo que necesitamos, nosotros solo tenemos que preocuparnos por edificar nuestra relación con Dios. Eso no significa que Dios nos dará todo lo que deseamos, sino que tendremos lo que necesitamos y algo más.

Por tanto, ayudar a los necesitados también significa llevarlos a aquel que suplirá sus necesidades. Cuando le entreguemos todo a Dios, estaremos libres de las ansiedades de la vida: Todos tenemos problemas, pero quienes ponen a Jesús en primer lugar, reclamando las promesas de la Palabra de Dios y pidiendo su ayuda, podrán confiar en que él lo tiene todo en sus manos y los cuidará. Aunque las circunstancias adversas no cambien, Dios nos enseña acerca de sí mismo y nos hace crecer en el proceso. Sí, podemos estar seguros de que Dios está obrando.

¿Cansados de sentir compasión? (Mat. 7: 12; Sant. 2: 15-16)

Puede haber ocasiones en las que escuchemos las necesidades de alguien y nos demos cuenta de que no sentimos compasión por su caso, al menos no la suficiente como para hacer algo al respecto. Podemos volvernos insensibles ante la necesidad si somos bombardeados por noticias de tragedias, o si estamos lo suficientemente distanciados para que las mismas no nos afecten directamente. Si vemos a una persona sin hogar mendigando día tras día, podemos perder el deseo de ayudarla, sintiéndonos fatigados ante la necesidad de ejercer una continua compasión. Quizá por eso Jesús dijo, en el Sermón del Monte: «Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas» (Mat. 7: 12). A esa declaración la llamamos «la regla de oro». Curiosamente, Jesús enfatiza que hacer eso equivale a la «Ley y los profetas». En otras palabras, tratar bien a los demás es un resumen del mensaje principal de la Biblia. De acuerdo con Jesús, si leemos la Biblia correctamente nos sentiremos impresionados a hacer buenas obras.

Por ese motivo, estar inmersos en la Palabra de Dios y pasar tiempo con él a diario evitará que nos fatiguemos de sentir compasión y nos inspirará a hacer algo por los demás. Santiago enfatiza que no debemos despachar a alguien si reconocemos que tiene una necesidad, diciéndole que oraremos por él: tenemos que actuar. El apóstol concluye diciendo: «Así pasa con la fe: por sí sola, es decir, si no se demuestra con hechos, es una cosa muerta» (Sant. 2: 17). Él está hablando de una demostración práctica de fe que se mostrará en nuestras obras.

Generosidad (1 Juan 3: 16-18)

En varios pasajes de la Biblia se nos anima a dar generosamente. En 1 Juan 3: 17 leemos: «Pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón?». Este texto aparece después de que Juan explica lo que es el amor verdadero: Jesús ha entregado su vida por nosotros. Luego nos insta a que hagamos lo mismo.

La palabra kleio significa «cerrar» o «clausurar» y se emplea en el Nuevo Testamento con relación a puertas, portones o cielos que se cierran o se clausuran. La imagen se refiere a que la puerta de nuestros corazones está cerrada para no responder a las necesidades que vemos. Podemos utilizar excusas como «Tengo mis propias cuentas que debo pagar»; «Todavía tengo deudas relacionadas con mis estudios»; «Ya estamos haciendo lo suficiente» … Este versículo de Juan no promueve una dadivosidad irresponsable cuando la persona necesitada es fiscalmente imprudente; más bien, habla en contra de cerrar los ojos ante la necesidad ajena. No siempre podemos contribuir con dinero; pero ‘aportar tiempo u otros recursos podría ser de igual importancia.

Promoviendo la paz (Mat. 5: 9, 21-26, 43-48)

«Dichosos los que trabajan por la paz» (Mat. 5: 9). Hacer buenas obras incluye trabajar por la paz. Jesús exalta a los pacificadores en el Sermón del Monte y explica con más detalle lo que quiere decir mediante un par de ejemplos: ponte «en paz con tu hermano» (Mat. 5: 24); «Amen a sus enemigos» (v. 44).

La reconciliación y pedir perdón son aspectos importantes de las relaciones humanas. No se puede tener un matrimonio exitoso si no se tiene la voluntad de per-donar y seguir adelante, en caso de que la otra persona no cumpla con nuestras expectativas. En toda relación de amistad se debe estar dispuesto a perdonar. Sin embargo, Jesús va más allá de la paz presente en la amistad cuando dice que debemos amar a nuestros enemigos y que además debemos ponernos «de acuerdo» con nuestros adversarios (Mat. 5: 25). También dice que amar a los que nos aman es algo que todos hacen. Pero que, como creyentes, debemos amar y bendecir a quienes nos maldicen, nos usan y nos persiguen. Jesús concluye diciendo: «Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto» (v. 48). Claramente, en ese contexto, Jesús nos pide que seamos perfectos en el amor. Solo podemos hacerlo si estamos llenos del amor de Dios y valoramos su amor por nosotros.

Hablando en favor de los que no pueden hacerlo (Prov. 31: 8-9)

Finalmente, la Biblia nos exhorta a que defendamos a aquellos que no están en capacidad de defenderse. En Proverbios 31, el rey Lemuel invita a su hijo: «Levanta la voz por los que no tienen voz; ¡defiende a los indefensos!» (v. 8); «¡Defiende a los pobres y a los humildes!» (v. 9). Él no quiere que sus hijos pasen por alto la importancia de hablar en favor de aquellos que no pueden defenderse. A veces no lo hacen porque no creen que tendrá ningún valor, o porque nunca han visto a nadie defendiéndolos y no lo esperan, o creen que eso no es posible. Por tanto, Dios nos llama a ser una voz que se levante en contra de la injusticia y la opresión.

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección :12 «Amar Misericordia«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo

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