«Lo que él hace es justo y verdadero; se puede confiar en sus mandamientos, pues son firmes hasta la eternidad y están hechos con verdad y rectitud» (Salmo 111: 7, 8).

En un mundo lleno de mentirosos, estafadores y falsificadores profesionales, siempre hay alguien que juega con la verdad. Tarde o temprano te toparás con alguno, si es que no lo has hecho ya. Posiblemente mi amigo Mitch se cruzó con alguno de estos tramposos y, por un motivo u otro, se negó a creer en seres o cosas que no pudiera ver. Cuando alguien hablaba acerca de seres como los ángeles o los demonios, Mitch solía preguntar: «¿Cómo sabe que existen? ¿Cómo puede estar seguro?». También dudaba acerca de muchas verdades de la Biblia.
Cuando expresaba sus dudas, mi respuesta era: «Yo creo en lo que dice la Biblia porque he dedicado tiempo a conocer al Autor, no solo por lo que dice en su Palabra, sino por lo que ha hecho por mí».
Conocer a Jesús marca la diferencia. Puedo creer en historias de burros que hablan y de un sol que se detiene. No me cuesta aceptar el hecho de que Pedro anduvo sobre el agua y milagrosamente se libró de la cárcel. Creo en ello porque Dios ha hecho cambios milagrosos en mi vida. Sé que Dios cumplirá sus promesas porque he dedicado tiempo a conocerlo.
A medida que te hagas mayor, probablemente conocerás a escépticos como Mitch que intentarán destruir tu fe. Sin embargo, cuanto más conozcas a Dios, más confiarás en que él cumple sus promesas. Puedes obedecer sus mandamientos sin vacilar. Cuando te asalten las dudas, recuerda la promesa oculta dentro de la cáscara de maní y ten fe. ¿Cómo puedes estar seguro de que no estás siendo engañado? Dedicando tiempo a conocer mejor a Dios cada día.
Tomado de:
Lecturas devocionales para Menores 2014
“En la cima”
Por: Kay D. Rizzo