En el plan divino, Dios no hace nada sin la cooperación del hombre. No compele a la voluntad del hombre. Esta debe ser dada completamente al Señor, de lo contrario el Señor no puede realizar su obra divina que quiere cumplir en el ser humano. Jesús declaró que en un cierto lugar no pudo hacer muchas obras admirables entre la gente, debido a su incredulidad. Quería hacer para ellos en ese lugar precisamente lo que sabía que ellos necesitaban que hiciera, pero no pudo realizarlo porque la incredulidad le cerró el camino. El alfarero no puede modelar y dar forma para honrar a lo que nunca ha sido colocado en sus manos. La vida cristiana es una entrega diaria, sumisión y continuo triunfo que gana renovadas victorias cada día. Esto es el crecimiento en Cristo, que da forma a la vida de acuerdo con el modelo divino (A fin de conocerle, p. 56).
Algunos pobres almas que, habiendo sido fascinadas por las palabras elocuentes de los maestros del espiritismo, se entregan a su influencia, más tarde descubren su carácter mortífero y quisieran renunciar a él y huir, pero no pueden. Satanás las retiene por su poder, y no quiere dejarlas en libertad. Élsabe que le pertenecerá seguramente mientras se encuentren bajo su dominio especial, pero que una vez libres de su poder, nunca las podría inducir a creer ya en el espiritismo, ni a colocarse tan directamente bajo su dominio. La única manera en que estas pobres almas pueden vencer a Satanás, consiste en discernir entre la pura verdad de la Biblia y las fábulas. Al reconocer las exigencias de la verdad, se ubican donde pueden ser ayudadas. Deben rogar a aquellos que han tenido experiencia religiosa, y tienen fe en las promesas de Dios, que intercedan en su favor ante el poderoso Libertador. Ello representará un conflicto reñido. Satanás reforzará su contingente de ángeles malos que han dominado a esas personas; pero si los santos de Dios, con profunda humildad, oran y ayunan, sus oraciones prevalecerán. Jesús comisionará a ángeles santos para resistir a Satanás, y este será ahuyentado y su poder sobre los afligidos, quebrantado (Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 307, 308).
Para todos hay esfuerzos, conflictos y abnegación. Nadie escapará de ellos. Debemos recorrer la senda que Jesús recorrió; puede significar lágrimas, pruebas, privaciones, a pesar del pecado, o procurar el dominio de los deseos depravados, del carácter desequilibrado y del temperamento violento. Se requiere un esfuerzo decidido para presentarnos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Comprende todo el ser. No hay lugar en la mente donde Satanás pueda dominar y realizar sus designios. El yo debe ser crucificado. Hay que realizar una consagración, una sumisión y un sacrificio tan intensos como si se quitara la sangre del corazón.
¿Os apenaría ser abofeteados, despreciados, escarnecidos y calumniados por el mundo? No deberíamos apenaros, porque Jesús nos dijo lo que ocurriría. “Si el mundo os aborrece, sabía que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”. Juan 15:18 . El Pablo apóstol, el gran héroe de la fe, testifica: “Porque considero que los sufrimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que será revelada en nosotros. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presentan no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”. Romanos 8:18 (Para conocerle, p. 280; parcialmente en A fin de conocerle, p. 279).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2025 «EL AMOR DE DIOS Y SU JUSTICIA»
Lección 10: «LAS REGLAS DEL CONFLICTO»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
