«Esto es lo que siempre deben hacer ustedes: Díganse siempre la verdad unos a otros» (Zacarías 8: 16).

Cuando llegó de vuelta a su casa esa tarde, vio que había un auto de la policía estacionado frente a la casa de su vecina. Con curiosidad se acercó al policía: «¿Qué ha pasado?», le preguntó. El policía sacudió la cabeza diciendo que había habido una queja relacionada con un conejo que había muerto el día anterior, y que algún enfermo mental del vecindario lo había desenterrado para colocarlo de nuevo en su jaula.
Este relato se propagó a lo largo y ancho de los Estados Unidos durante el año 1988. Es como una leyenda urbana, un relato interesante que alguien ha inventado a manera de chiste y que más tarde ha sido aceptado como verídico.
¿Has creído alguna fantasía de este tipo? Yo sí, varias veces. Pero por mucho que la gente las repita, siguen siendo ficticias. Una mentira no se convierte en verdad por el número de personas que lleguen a creerla. Lo que tú y yo creamos respecto a ese conejo no tiene importancia, pero ¡lo que creemos respecto a Jesús y a su pronto regreso, sí! Jesús vuelve de nuevo, sea grande o pequeño el número de personas que lo espera.
Lo que sucede cuando alguien muere nos lo dice la Biblia, no importa cuántas películas, libros o programas de televisión afirmen lo contrario. Dios nos revela las verdades de importancia a través de la Biblia.
Zacarías dice que debemos decirnos la verdad mutuamente. Jesús también afirmó que la verdad nos hará libres. Estudia para conocer la verdad. Asegúrate de que no aceptas leyendas urbanas de tipo religioso que puedan ser un estorbo en tu camino a la eternidad.
Tomado de:
Lecturas devocionales para Menores 2014
“En la cima”
Por: Kay D. Rizzo