«Les digo que no volveré a beber de este producto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre». Mateo 26: 29

—A mí me gusta participar en la Santa Cena —comentó Susana. —A mí también —añadió Mateo.
—Es bueno que empiecen a participar, pero sobre todo, que entiendan lo que significa —aseguró el papá—. Primeramente, quiero explicarles que cuando Jesús y sus discípulos estaban en el aposento alto, no hubo ningún siervo que les lavara los pies; aunque estaba la toalla y el lebrillo con agua, ninguno quiso ser siervo. Todos estaban esperando que les sirvieran. Jesús, con tristeza, se levantó, se ciñó el manto, tomó el lebrillo y empezó a lavarles los pies; inició con Judas y terminó con Juan.
Fue una gran lección de humildad para los discípulos, pues todavía discutían quién sería el mayor en el reino de los cielos.
Después, Jesús tomó el pan sin levadura que lo representaba, lo bendijo y lo compartió, diciéndoles que simbolizaba su cuerpo que iba a ser sacrificado. En seguida tomó la copa con el jugo de uva puro y les dijo que representaba su sangre, que sería derramada por amor a los pecadores.
Es un privilegio participar en la Santa Cena y en el rito de humildad, pues es la manera de recordar el sacrificio de Jesús a favor nuestro. Siempre que podamos, participemos.
Tu oración: Querido Jesús, ayúdame a ser humilde y servir a mi prójimo, como hiciste tú.
¿Sabias que …..?
¿El rito de la Santa Cena se va a celebrar hasta que Cristo venga?
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2020.
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Por: Noemí Gil Gálvez
Colaboradores: Carlita Mariscal & Karla González.