miércoles , 3 junio 2026
Notas de Ellen G. White 2026

La vestidura más costosa

 

 

Cuando un hombre se aparta de las imperfecciones humanas y contempla a Jesús, se realiza en su carácter una transformación divina. Fija sus ojos sobre Cristo como sobre un espejo que refleja la gloria de Dios y al contemplarlo, se transforma a la misma imagen, de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor…

Apartad vuestros ojos de las imperfecciones de otros, y fijadlos firmemente en Cristo. Estudiad su vida y carácter con corazón contrito. Necesitáis no solo ser iluminados, sino vivificados para que podáis ver el banquete que está delante de vosotros y para que comáis y bebáis la carne y sangre del Hijo de Dios, que es su Palabra. Gustando la buena Palabra de vida, alimentándoos con el Pan de vida, podréis ver el poder de un mundo venidero y ser nuevas criaturas en Cristo Jesús. Si recibís sus dones, si sois renovados en santidad, su gracia producirá en vosotros frutos para gloria de Dios.

El Espíritu Santo revela a Cristo en la mente y la fe se posesiona de él. Si aceptáis a Cristo como a vuestro Salvador personal, conoceréis por experiencia el valor del gran sacrificio hecho en vuestro favor en la cruz del Calvario. El Espíritu de Cristo, al obrar sobre el corazón, lo conforma a su imagen; pues Cristo es el modelo sobre el cual trabaja el Espíritu. Mediante el ministerio de su Palabra, sus providencias, su obra interior, Dios estampa la semejanza de Cristo en el alma.

Poseer a Cristo es vuestra primera obra, y revelarlo como Aquel que puede salvar hasta lo sumo a todos los que se le allegan, es vuestra obra que le sigue en importancia. Servir al Señor de todo corazón es honrar y glorificar su nombre ocupándoos de cosas santas, teniendo la mente llena de las verdades vitales reveladas en su santa Palabra.

La bondad, la humildad, la mansedumbre y el amor son los atributos del carácter de Cristo. Si tenéis el espíritu de Cristo, vuestro carácter se modelará a semejanza del suyo (That I May Know Him, p. 94; parcialmente en A fin de conocerle, 29 de marzo, p. 94).

La verdadera santificación une a los creyentes a Cristo y a los unos con los otros mediante lazos de tierna simpatía. Esta unión permite que fluyan continuamente del corazón ricas corrientes de amor cristiano que vuelven a surgir en amor mutuo.

Las cualidades esenciales que todos debemos poseer son las que señalaron la perfección del carácter de Cristo: su amor, su paciencia, su generosidad y su bondad…

Es el mayor y más fatal de los engaños suponer que alguien tenga fe en la vida eterna sin manifestar un amor por sus hermanos que sea semejante al de Cristo. Quien ame a Dios y a su prójimo está lleno de luz y amor. Dios está en él al mismo tiempo que lo envuelve. Los cristianos aman a los que están en torno de ellos como almas preciosas por las cuales Cristo murió. El cristiano sin amor no existe; “porque Dios es amor” (Cada día con Dios, 20 de septiembre, p. 272).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
2do. Trimestre 2026 «CRECIENDO EN NUESTRA RELACIÓN CON DIOS»
Lección 10 «ARREPENTIMIENTO, PERDÓN»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González

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