martes , 22 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2025

La tienda de reunión

 

Dios honra a los que se humillan delante de él. Moisés, descorazonado por el descontento y la murmuración del pueblo, que guiaba hacia la tierra de la promesa, suplicó a Dios que le diera la seguridad de su presencia, diciendo: “Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso”.

Fortalecido con la seguridad de la presencia de Dios, Moisés fue todavía más allá y se aventuró a solicitar aún más bendiciones. Dijo: “Te ruego que me muestres tu gloria”. ¿Creéis que Dios reprobó la presunción de Moisés? ¡Claro que no! Moisés no hizo este pedido por vana curiosidad. Tenía un objetivo en vista. Comprendió que por su propia fuerza no podría realizar aceptablemente la obra de Dios. Sabía que si podía obtener una clara visión de la gloria de Dios, estaría capacitado para avanzar en su importante misión, no por su propia fuerza sino por la del Señor Dios Todopoderoso. Toda su alma se extendió hacia Dios. Anhelaba saber más de Dios, para poder sentir de cerca la divina presencia en cada emergencia o perplejidad. No fue egoísmo lo que impulsó a Moisés a pedir una visión de la gloria de Dios. Su único objetivo era el deseo de honrar mejor a su Hacedor.

Dios conoce los pensamientos y las intenciones del corazón y comprendió los motivos que impulsaban la solicitud de su fiel servidor. Contestó a Moisés: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado”. “Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad”.

Moisés tenía genuina humildad y el Señor lo honró mostrándole su gloria. De la misma manera honrará a todo el que lo sirva como Moisés, con un corazón perfecto … Imparte su sabiduría a los que tienen un espíritu humilde y contrito. La justicia de Cristo irá delante de ellos y la gloria del Señor será su retaguardia. Nada en este mundo puede hacer daño a aquellos que son así honrados por una estrecha conexión con Dios (The Review and Herald, 11 de mayo, 1897, párr 4-7; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 241).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
3er. Trimestre 2025 «EL EXODO: VIAJE A LA TIERRA PROMETIDA»
Lección 12: «TE RUEGO QUE ME MUESTRES TU GLORIA»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

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