“A Abraham fueron hechas las promesas, ya su simiente”. Gálatas 3:16. Abraham mismo debía participar de la herencia. Puede parecer que el cumplimiento de la promesa de Dios tarda mucho; pues «un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día;» puede parecer que se demora, pero al tiempo determinado “sin duda vendrá; no tardará ”. 2 Pedro 3: 8; Habacuc 2: 3.
La dádiva prometida a Abraham ya su simiente incluía no solo la tierra de Canaán, sino toda la tierra. Así dice el apóstol: “No por la ley fue dada la promesa a Abraham oa su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe”. Romanos 4:13. Y la Sagrada Escritura enseña expresamente que las promesas hechas a Abraham han de ser cumplidas mediante Cristo. Todos los que pertenecen a Cristo, «ciertamente la simiente de Abraham» son, «y conforme a la promesa los herederos», herederos de la «herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse», herederos de la tierra libre de la maldición del pecado. Porque “el reino, y el señorío, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo”, será “dado al pueblo de los santos del Altísimo;» y «los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz» . Gálatas 3:29; 1 Pedro 1: 4; Daniel 7:27; Salmo 37:11 (Historia de los patriarcas y profetas, págs. 166, 167).
Fue un gran honor para Abraham ser el padre del pueblo que durante siglos fue guardián y preservador de la verdad de Dios para el mundo, de aquel pueblo por medio del cual todas las naciones de la tierra iban a ser bendecidas con el advenimiento del Mesías prometido …
No retuvo su religión como un tesoro precioso que debía guardarse celosamente ycer exclusivamente a su poseedor. La verdadera religión no puede ser así, pues un espíritu tal sería contrario a los principios del evangelio. Mientras Cristo more en el corazón, será imposible esconder la luz de su presencia, u oscurecerla. Por el contrario, brillará cada vez más a medida que día tras día las tinieblas del egoísmo y del pecado que envuelven el alma sean disipadas por los brillantes rayos del Sol de justicia (La maravillosa gracia de Dios, p. 56).
Por medio del amado Juan … el Espíritu Santo declaró a las iglesias: “Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida ”. 1 Juan 5:11, 12. Y Jesús dijo: “Yo le resucitaré en el día postrero”. Cristo se hizo carne con nosotros, a fin de que pudiésemos ser espíritu con él. En virtud de esta unión hemos de salir de la tumba, no simplemente como manifestación del poder de Cristo, sino porque, por la fe, su vida ha llegado a ser nuestra. Los que ven a Cristo en su verdadero carácter, y le reciben en el corazón, tienen vida eterna. Por el Espíritu es como Cristo mora en nosotros; y el Espíritu de Dios, recibido en el corazón por la fe, es el principio de la vida eterna (El Deseado de todas las gentes, p. 352).
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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2021.
2nd Trimestre 2021 LA PROMESA «EL PACTO DEL DIOS ETERNO«
Lección 5: «“HIJOS DE LA PROMESA”»
Colaboradores: Lorenia Beltran & Meri Ruiz
