«Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él». Colosenses 3:17,NVI
LA GENTE SE DEJA INFLUIR enormemente por sus propias palabras. Usted no entiende cuánto le afectan sus palabras. Uno se acostumbra a hablar de cierta manera, y luego los pensamientos y las acciones siguen a las palabras. Uno se acostumbra a asegurar ciertas cosas de uno mismo, y al final las cree. Nuestros pensamientos producen nuestras palabras y nuestras palabras tienen una reacción sobre nuestros pensamientos. Si una persona forma el hábito de usar palabras sagradas reverentemente, adquirirá la costumbre de hablar con cuidado. sabiendo que hay un Testigo de cada palabra que pronuncia. Cuando los sentimientos se exaltan y el habla se exagera, el modo de hablar siempre resulta extremo. Actúa y reacciona sobre nosotros mismos.
La Palabra declara: «Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado» (Mat. 12: 37). Si nuestras palabras actúan sobre nosotros, actúan más poderosamente sobre los demás. Hay un gran daño que hacen las palabras pronunciadas. Solo Dios mide y conoce el resultado del modo de hablar descuidado y exagerado. Hay mucha blasfemia efectuada en espíritu, y a veces en palabras, que es el producto inconsciente de los pensamientos íntimos.
Usted está reflejando su propio carácter en los demás. Puede expresar muchas cosas que crearán en la mente de otros una corriente de pensamiento que los guiará por falsas sendas. Dios le conceda la gracia de que venza sus sentimientos desesperados y llegue a pensar con cordura. Usted puede vencer sus dudas y, por medio del arrepentimiento y la fe en Jesucristo, escapar de la trampa del cazador. Puede pasar a la luz del sol de la fe, pero quizá nunca comprenda […] que esas palabras están haciendo una obra maligna en el terreno del corazón de otros, envenenándolo. Allí hay una cosecha que alguien debe recoger. […]
Eleve la norma para Cristo Jesús y seleccione todas sus palabras, sazonándolas con sal. Cultive la verdadera dignidad. […] Permita que sus palabras sientan la influencia del poder transformador de Dios. Hable palabras provechosas.— Carta 124, 1893.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
