Me alegré cuando me dijeron: “Vayamos a la casa del Señor” (Salmo 122:1)
Hoy es día de adorar a Dios, y es mucho mejor si este encuentro entre la criatura y el Creador ocurre en un lugar digno de presentar lo mejor del ser humano ante el amor divino. Pensando en eso, se construyó una casa de adoración diferente y hermosa en Tokio, la capital de Japón.
La iglesia protestante de Harajuku es completamente blanca por dentro; el techo está lleno de formas redondas que parecen olas. A primera vista, el lugar parece una nave espacial futurista, pero no pierde en ningún momento la reverencia y la pureza del recinto. El púlpito blanco combina perfectamente con las sillas ultramodernas, también blancas, aunque hay algunos asientos de colores esparcidos al azar por el auditorio.
El arquitecto que diseñó la iglesia ideó un detalle increíble: su acabado interior y acústico es tan exclusivo que los sonidos de las notas musicales emitidos dentro de ella resuenan suavemente por dos segundos antes de desvanecerse por completo. Quienes han estado allí dicen que la sensación de plenitud, reflexión y respeto sumerge al adorador en un ambiente inolvidable. Si algún día viajas al otro lado del mundo, visita la “iglesia blanca del futuro”.
Ahora bien, si tu iglesia no es así, recuerda que para Dios lo más importante no es el edificio, sino el corazón de sus hijos cuando exaltan su nombre. En un culto, la reverencia, el silencio y la intimidad con Jesús deben estar siempre presentes. No existe adoración verdadera en medio del desorden y los gritos; la majestuosidad divina es algo que nos lleva a cerrar la boca y agudizar los oídos.
Cuando entres a una iglesia, no olvides que fue construida para mostrarle al mundo que Dios merece lo mejor de nosotros.
¿Por qué no haces una oración cada vez que entres en la casa de Dios? Imaginemos cómo sería ver a Jesús ahí dentro. Esto nos ayuda a sentir la importancia de adorar en espíritu y verdad. Tal vez tu iglesia no retenga el sonido por dos segundos, pero el eco de Jesús puede durar mucho más tiempo en tu corazón. Lo que el Señor tiene para decirte es eterno, y vale la pena estar bien atento a eso.
Que tu iglesia no sea solo “del futuro”, sino también una iglesia “para el futuro”, para toda la eternidad. ¡Piensa en eso y disfruta de este sábado sagrado!
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
