viernes , 1 mayo 2026
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Notas de Ellen G. White

LA HERMOSURA DE LA SANTIDAD

Tomad  la Biblia  como  libro  de estudio,  y ved  si no seréis  llenos  del amor de Dios. Vuestro corazón puede ser estéril, vuestro intelecto débil; pero  si queréis  estudiar  con oración la Palabra de Dios, fulgurará  la luz en vuestra  mente. Dios obrará con todo estudiante  diligente. Los educadores que quieran aprender del gran Maestro, comprenderán la ayuda de Dios  como  Daniel  y sus compañeros,  acerca de quienes  dice el relato: «A estos cuatro  muchachos  Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas  las letras y ciencias: y Daniel tuvo entendimiento en toda visión  y sueños».  Daniel  1: 17  (Consejos para los maestros, p.  440).

Dios  invita  a los hombres  a verle  en las maravillas de los cielos. «Levantad  en  alto  vuestros   ojos  -dice-  y  mirad  quién  creó  estas cosas;  él  saca  y  cuenta  su  ejército;  a todas  llama  por  sus  nombres; ninguna faltará;  tal  es la grandeza de su fuerza,  y el poder  de su dominio».  Isaías  40:26.  Dios  quiere  que estudiemos las obras  del infinito, y aprendamos de ese estudio  a amarle,  reverenciarle y obedecerle. Los cielos  y  la tierra,  con  sus  tesoros,  enseñan  las  lecciones   del  amor  de Dios,  de su cuidado  y poder  (Consejos para los maestros, p.  441).

«El  hombre ve  lo  que  aparece,  mas  el  Señor  ve  el  corazón».   1 Samuel   16:7.   El  corazón   humano   con  sus  encontradas  emociones de gozo  y de  tristeza,  el extraviado y caprichoso corazón,  morada  de tanta  impureza y  engaño.  El  Señor  conoce   sus  motivos,  sus  mismos intentos  y designios. Id a él con  vuestra  alma  manchada tal cual  está. Como  el salmista, abrid  sus cámaras  al ojo que todo lo ve, exclamando: «¡Escudríñame, oh Dios,  y conoce  mi corazón: ensáyame, y conoce  mis pensamientos; y ve  si hay  en mí  algún  camino  malo,  y guíame  en el camino  eterno!»  Salmos   139:23,24 (El camino a Cristo, p.  35).

Su tierna  compasión caía con un toque sanador  sobre los corazones cansados   y  atribulados. Aun  en  medio  de  la turbulencia de  enemigos airados,  estaba  rodeado  por una atmósfera  de paz. La hermosura de su rostro,  la amabilidad de su carácter   sobre todo el amor expresado en su mirada  y su tono,  atraían  a él a todos aquellos  que no estaban  endurecidos por la incredulidad. De no haber sido por el espíritu  suave y lleno de simpatía que se manifestaba en todas sus miradas  y palabras,  no habría atraído  las grandes  congregaciones que atraía.  Los afligidos  que venían a él sentían  que vinculaba su interés  con los suyos  como  un amigo  fiel y tierno,  y deseaban  conocer  más de las verdades  que enseñaba. El cielo se acercaba. Ellos anhelaban  permanecer en su presencia,  y que pudiese acompañarlos de continuo  el consuelo  de su amor.

La vida  de Jesús de Nazaret  era diferente  de la de todos  los  demás hombres. Su vida entera estuvo caracterizada por la benevolencia desinteresada y  la belleza  de la santidad.  En su seno  se encontraba el amor  más puro,  libre de toda mancha de egoísmo y pecado. Su vida fue perfectamente armoniosa. Él es el único verdadero  modelo  de bondad  y perfección (Mente,  carácter y personalidad, t. I, pp.  186,  187).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
4to. trimestre 2020 “COMO INTERPRETAR LA BIBLIA”
Lección 10: «LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA Y CIENTÍFICA»
Colaboradores: Rosalyn Angulo & Esther Jiménez A

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