LAS PROMESAS DE DIOS
«Es verdad que permití que se los llevaran presos y que los dispersaran entre las naciones, pero cuando yo libere a todos ellos, y vuelva a reunirlos en su tierra, reconocerán que yo soy su Dios. Entonces vivirán tranquilos, sin que nadie los asuste, y se olvidarán de su vergüenza y de su desobediencia. Todo esto lo haré en favor de mi pueblo, en presencia de muchas naciones. Así les mostraré que yo soy diferente. Derramaré mi espíritu en el pueblo de Israel, y no volveré a darle la espalda. Juro que así lo haré». Ezequiel 39: 26-29, TLA

MIENTRAS CRISTO MORE en el corazón, será imposible ocultar la luz de su presencia ni oscurecerla. Por el contrario, brillará cada vez más a medida que un día tras otro las nieblas del egoísmo y del pecado que nos rodean vayan siendo disipadas por los brillantes rayos del Sol de Justicia.— Patriarcas y profetas, cap. 12, p. 113.
Cristo prometió el don del Espíritu Santo a su iglesia, y la promesa nos pertenece a nosotros tanto como a los primeros discípulos. Pero como todas sus demás promesas, también esta nos es dada bajo condiciones. Hay muchos que creen y profesan aferrarse a la promesa del Señor; hablan acerca de Cristo y acerca del Espíritu Santo, y sin embargo no reciben ningún beneficio. No se entregan para ser guiados y regidos por los agentes divinos. […] Únicamente a aquellos que esperan humildemente en Dios […] le es dado el Espíritu.— El Deseado de todas las gentes, cap. 73, pp. 641-642.
La promesa del Espíritu Santo no se limita a ninguna época ni a ningún grupo. Cristo declaró que la influencia divina de su Espíritu estaría con sus seguidores hasta el fin. Desde el día de Pentecostés hasta ahora, el Consolador ha sido enviado a todos los que se han entregado completamente al Señor y a su servicio. A todo el que ha aceptado a Cristo como Salvador personal, el Espíritu Santo ha venido como consejero, santificador, guía y testigo.
Cuanto más cerca de Dios han andado los creyentes, más clara y poderosamente han testificado del amor de su Redentor y de su gracia salvadora.— Los hechos de los apóstoles, cap. 5, p. 38.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON LO QUE DIOS NOS OFRECE»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
