LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 5: 1-4; 1 Corintios 2:10, 11; Isaías 63:10-14; Tito 3:4-6; Romanos 8:11; 1 Pedro 1:2.
PARA MEMORIZAR:
“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2 Cor. 13:14).
A LO LARGO DE LA BIBLIA, la divinidad de Dios el Padre es dada por sentado. Encontramos esta verdad expresada tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Es una de las verdades más cruciales y fundacionales de las muchas que encontramos en la Palabra de Dios. La divinidad de Jesús también es afirmada en muchos lugares en las Escrituras, especialmente en el Nuevo Testamento.
Sin embargo, la divinidad del Espíritu Santo es enseñada en términos más sutiles. Puede ser inferida a partir de varias declaraciones bíblicas indirectas. Aquí debemos comparar versículo con versículo a fin de estudiar cuidadosamente lo que Dios ha revelado en su Palabra acerca del Espíritu Santo. Al hacerlo, no deberíamos afirmar menos que lo que afirma la Escritura y tampoco deberíamos “pensar más de lo que está escrito” (1 Cor. 4:6). Este tema requiere una actitud humilde dispuesta a aprender; no deberíamos hacer de nuestro razonamiento humano acerca de Dios el estándar según el cual el Espíritu Santo debe ser entendido. Más bien, deberíamos aceptar y testificar lo que las Escrituras afirman, sin importar cuán difíciles de comprender plenamente puedan ser algunos de los conceptos.
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Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
1er trimestre 2017. EL ESPÍRITU SANTO Y LA ESPIRITUALIDAD
Lecc. 03 “LA DIVINIDAD DEL ESPÍRITU SANTO”
