«No hay diferencia entre los judíos y los no judíos; pues el mismo Señor es Señor de todos, y da con abundancia a todos los que lo invocan». Romanos 10:12
¿Tienes algún amiguito extranjero o alguien que tiene un color de cabello o de piel diferente a ti? ¿Cómo deberías tratar a las personas diferentes a ti?
Mientras Jesús estaba en la región de Decápolis, le llevaron a un hombre sordo y tartamudo. Los judíos no aceptaban a las personas que vivían en esa región, pues creían que eran muy malas y no merecían el amor y las bendiciones de Dios; pero estaban equivocados.
Jesús apartó al enfermo para estar a solas con él. Entonces, puso los dedos en sus oídos y tocó su lengua con saliva. Luego, suspiró profundamente y dijo: «¡Ábrete!», y se le abrieron los oídos, se destrabó su lengua y comenzó a hablar.
Jesús vino a liberar y a salvar a todos los que lo deseen y lo acepten. Para Jesús todos somos valiosos y dignos de sus bendiciones.
Actividad. Con la ayuda de tu papá o tu mamá, toma una hoja de papel y dóblala, arrúgala, después extiéndela. Comenta cómo estaba al principio y cómo se encuentra ahora. Esa hoja es como una persona; cada vez que no la respetas, la lastimas.
Oración. Gracias, Jesús, porque me hiciste único, ayúdame a respetar a todos. Amén.