La Naturaleza y la revelación a una dan testimonio del amor de Dios. Nuestro Padre Celestial es la fuente de vida, sabiduría y gozo. Mirad las maravillas y bellezas de la naturaleza. Pensad en su prodigiosa adaptación a las necesidades ya la felicidad, no solamente del hombre, sino de todos los seres vivientes. El sol y la lluvia que alegran y refrescan la tierra; los montes, los mares y los valles, todos nos hablan del amor del Creador. Dios es el que suple las necesidades diarias de todas sus criaturas…
Dios hizo al hombre perfectamente santo y feliz; y la hermosa tierra no tenía, al salir de la mano del Creador, mancha de decadencia, ni sombra de maldición. La transgresión de la ley de Dios, de la ley de amor, fue lo que trajo consigo dolor y muerte. Sin embargo, en medio del sufrimiento resultante del pecado se manifiesta el amor de Dios. Está escrito que Dios maldijo la tierra por causa del hombre. Génesis 3:17 . Los cardos y espinas, las dificultades y pruebas que colman su vida de afán y cuidado, le fueron asignadas para su bien, como parte de la preparación necesaria, según el plan de Dios, para levantarle de la ruina y degradación que el pecado había causado. El mundo, aunque caído, no es todo tristeza y miseria. En la naturaleza misma hay mensajes de esperanza y consuelo. Hay flores en los cardos, y las espinas están cubiertas de rosas.
“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la hierba naciente. Los hermosos pájaros que con sus preciosos cantos llenan el aire de melodías, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección lo perfuman, los elevados árboles del bosque con su rico follaje de viviente verdor, todos atestiguan el tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y su deseo de hacer felices a sus hijos (El camino a Cristo, pp. 9, 10).
Pero, aunque pecador, el hombre estaba en una situación diferente de la de Satanás. Lucifer había pecado en el cielo en la luz de la gloria de Dios. A él como a ningún otro ser creado había sido dada una revelación del amor de Dios. Comprendiendo el carácter de Dios y conociendo su bondad, Satanás decidió seguir su propia voluntad egoísta e independiente. Su elección fue final. No había ya nada que Dios pudiera hacer para salvarle. Pero el hombre fue engañado; su mente fue entenebrecida por el sofisma de Satanás. No conocía la altura y la profundidad del amor de Dios. Para él había esperanza en el conocimiento del amor de Dios. Contemplando su carácter, podía ser atraído de vuelta a Dios (El Deseado de todas las gentes, p. 710).
A medida que estudiamos los sufrimientos de Cristo, los resultados del pecado nos resultan tan angustiosos que clamamos al Señor para que quitemos nuestros pecados. A medida que continuamos mirando, nos hacemos más capaces de soportar la visión de lo que Cristo sufrió, y nos damos cuenta cada vez más claramente cuánto nos ama. La cruz de Cristo está revestida de una atracción maravillosa y de un poder ilimitado; porque en el sufrimiento relacionado con las escenas de la crucifixión, el amor de Dios se vuelve para nosotros cada vez más impresionante (The Signs of the Times, 22 de febrero de 1899, “The Measure of God’s Love”, párr. 2).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
2do. Trimestre 2025 «ALUSIONES, IMÁGENES Y SÍMBOLOS: CÓMO ESTUDIAR LA PROFECÍA BÍBLICA»
Lección 02: «EL GÉNESIS COMO FUNDAMENTO»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
